J. RUIZ, S/C de Tenerife
Las estadísticas demuestran que para ascender a Primera División es imprescindible sumar más de 35 puntos tras la jornada vigésimo quinta. Al menos, eso es lo que reflejan los datos recogidos desde la campaña 1999/2000, en la que se suprimió el sistema de promoción y empezaron a subir directamente a la máxima categoría los tres primeros clasificados después de la disputa de 42 partidos, a ritmo de tres puntos por triunfo.
El Tenerife se encuentra justo en esa fecha del calendario (25) y cuenta con la mencionada cantidad de créditos (35). ¿Debemos, por tanto, dejar de soñar tan pronto? Si nos ceñimos a los fríos pero irrefutables números, las opciones de éxito del conjunto blanquiazul se desvanecen, pero si tenemos en cuenta que en toda regla suele haber siempre alguna que otra excepción, recuperamos la libertad para conservar la fe.
Lo cierto es que en las últimas ocho temporadas sólo se ha dado un caso de un equipo que terminó la Liga en el pódium pese a reunir menos de 36 puntos a falta de 17 fechas para el cierre del curso. Ese equipo fue el Osasuna de la temporada 1999/2000, que acompañó a Primera a la UD Las Palmas y al Villarreal de manera inesperada, pues en la jornada número 25 ocupaba el undécimo lugar de la tabla, sumaba 34 puntos y se encontraba a una distancia equivalente a tres victorias del tercero, el Extremadura. Aún así, el plantel que dirigía Lotina fue capaz de protagonizar un tramo final de campaña impecable, gracias a diez victorias y tres empates en un total de diecisiete encuentros.
En ese equipo militaba el tinerfeño Ángel Luis Camacho, que ayer recordó las claves de la milagrosa reacción. "En ese momento no se nos pasaba por la cabeza la posibilidad de subir, porque estábamos más cerca de la parte baja que del tercero, pero el club mantuvo la tranquilidad y la confianza en el técnico y en el equipo. De hecho, Lotina no estuvo cuestionado a pesar de que los resultados no fueron siempre positivos".
El jugador del Universidad destacó que "tampoco se generaron expectativas demasiado altas, para evitar la losa de verte obligado a recortar diferencias si perdías algún partido". Asimismo, explicó que "todo eso coincidió con que hicimos un gran papel en la Copa del Rey, que fue algo que nos dio mucha confianza, pues mejoró nuestra autoestima y supimos que teníamos potencial para estar arriba. Pero el estilo fue siempre el mismo. Además, Lotina no suele cambiar su forma de ver el fútbol según los resultados. También tuvimos la suerte de que no fallamos ante rivales directos y que los de arriba empezaron a caerse".
El ex pupilo de Oltra en el Castellón también vertió su opinión sobre el Tenerife. "Quizás le está faltando encadenar triunfos, pero tiene posibilidades, porque hay un puesto de ascenso en el aire. Lo que pasa es que las expectativas son altas y es complicado convivir con eso. No se puede jugar cada partido como una final. Es una locura, una tensión muy alta para soportarla durante nueve meses. Pero por la calidad de la plantilla y del cuerpo técnico, ningún aspirante es superior al Tenerife".
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