PAULINO RIVERO, nuestro orondo presidente del Gobierno autónomo por Coalición Canaria, que sigue de cerca los pasos terminales de UCD y no sé si sacará algún voto en las generales de marzo, está realizando una visita oficial por cinco Estados de la República de Venezuela, ahora "Bolivariana", como si antes y desde su constitución no lo hubiera sido y lo fuera a raíz de la llegada al Gobierno del alienado de Hugo Chávez, quien ahora trata de aumentar sus discrepancias con el presidente de EE.UU., negándose a enviar crudo a ese país, con lo que Venezuela pierde más de lo que perdía antes.
Un servidor y muchísimos más canarios no teníamos noticias de que el presidente de la Comunidad tenía el compromiso de este "viaje oficial". En todo caso, debería tratarse de un compromiso de Estado, aunque Canarias no es un Estado, sino una comunidad autónoma. Todos sospechamos que, como en las demás campañas electorales, el presidente va a Venezuela a pedir a los canarios emigrantes que voten, en este caso por CC, en las elecciones de marzo. O sea, que Paulino a lo que va a la Octava Isla es a hacer su campaña electoral privada. Éticamente, no debe hacerlo con representación gubernamental y con dinero de nuestra Comunidad, pero así mata dos pájaros de un tiro, aunque uno de los pájaros caiga con una bala de propiedad ajena. Don Paulino se pega el garbeo electoral personal por cinco Estados, que es como se llaman allí las regiones o las provincias. En Maiquetía, que es el aeropuerto de Caracas, fue recibido para darse postín por el nuevo embajador de España, don Dámaso de Lario, sin conocimiento del país y de la colonia española y canaria. Como un embajador de sangre azul que yo conocí en uno de los viajes -que hice veintisiete a aquel país- y que era tonto del culo, con perdón.
Ahora, antes de partir para los cuatro Estados pendientes, en Caracas, el señor presidente se paseará triunfalmente por los establecimientos benéficos que sostiene nuestra Autonomía, entre ellos, el nuevo edificio integral, cuyas obras se efectúan en la sede del Hogar Canario-Venezolano que abarca todo un hospital, a semejanza del que posee, desde hace años, la colonia gallega. Luego se reunirá con el Consejo de Residentes Españoles, que actúa de asesor del Consulado General de España en Venezuela y, en su larga visita, con todos los organismos de canarios, empresarios y terratenientes de nuestras islas, además de organismos con los que tiene firmado el Gobierno de Canarias diversos convenios que favorecen a las entidades de la Octava Isla. Y me supongo que aprovechará las reuniones para celebrar pequeños o grandes mítines.
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