PEDRO FUMERO, Tenerife
El equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Playa de las Américas, con el apoyo de la Sección de Delitos contra las Personas de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Santa Cruz de Tenerife, continuaron ayer las investigaciones sobre las circunstancias de la muerte de cuatro personas en el pueblo de Los Olivos, en el municipio de Adeje, durante la noche del pasado viernes. La inspección ocular de la vivienda donde sucedió la tragedia durará varios días, ya que dicha labor exige un trabajo exhaustivo, minucioso y riguroso por parte de expertos en Criminalística. Las fuentes consultadas no descartan que los cuerpos de la mujer y los menores llevaran fallecidos desde el pasado jueves. Supuestamente, los menores ya no fueron a clase el pasado viernes por la mañana.
El objetivo de los especialistas que trabajan en el caso es recoger todas las "piezas de convicción" posibles para determinar cómo ocurrió una matanza familiar sin precedentes en el Sur de la Isla. Algunos ciudadanos y varios agentes aseguraron ayer que no recuerdan nada similar en muchos años.
El análisis de la casa requiere mucha calma y los expertos recuerdan que no se consiguen mejores resultados por haber mayor número de funcionarios dentro del inmueble. De hecho, lo ideal es que tal trabajo lo lleven a cabo 3 ó 4 agentes, puesto que, de ser más, llegarían a estorbarse y se perdería efectividad. Esa labor la realizan en Los Olivos los mejores especialistas en inspección ocular que tiene el instituto armado en la Isla.
Algunas fuentes confirmaron que ayer el Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil está al completo dentro de la vivienda de las víctimas recabando datos. Dichos profesionales cuentan con el apoyo de otros agentes.
La mujer belga y los dos niños italianos aparecieron tapados con mantas. Las primeras hipótesis barajan que murieron de varias puñaladas, ya que cada cuerpo podía tener al menos tres. Es decir, que pudo existir ensañamiento en el crimen. En el caso de la mujer, también tenía un corte en el cuello, según otras fuentes.
Sobre el padre de los menores, no constan antecedentes policiales ni judiciales tras las primeras indagaciones. Ahora, como complemento a la inspección ocular, los investigadores esperan a los resultados de las autopsias, así como a diversas pruebas que se realizarán a los cadáveres antes de que reciban sepultura, como pueden ser la de ADN o la de toxicología. Las fuerzas de seguridad tuvieron conocimiento de los hechos sobre las 20:30 horas, cuando en el puesto del Instituto Armado de la villa sureña se recibió la alerta de una persona se había arrojado desde un segundo piso de un inmueble de la urbanización El Vesubio, un complejo residencial de reciente construcción. De hecho, al parecer, los fallecidos llevaban sólo 5 ó 6 meses viviendo en dicho enclave del núcleo de Los Olivos.
Hasta el lugar se desplazó una patrulla de la Benemérita y otra de la Policía Local de Adeje. Los agentes confirmaron la existencia del cuerpo sin vida de un varón de mediana edad que vestía un albornoz y presentaba traumatismo craneoencefálico y diferentes cortes en sus muñecas. Este hombre responde al nombre de Pascuale Cerrato, de 49 años.
Ante esa situación, se avisó al Equipo de Policía Judicial de Las Américas para la instrucción del atestado e investigación del trágico suceso, a la vez que se informó a la Autoridad Judicial y al médico forense. Los agentes iniciaron las gestiones para determinar donde residía la víctima, comprobando que habitaba en una vivienda de esa urbanización en unión de su mujer y dos hijos de corta edad.
Tras tocar en la puerta sin que hubiera respuesta, al sospechar que los moradores pudieran estar en el interior, los funcionarios del Instituto Armado decidieron escalar por un balcón e intentar hacer una inspección ocular en su interior.
En ese momento, los agentes observaron sangre en una de las habitaciones, lo que determinó que accedieran de forma inmediata a su interior, donde encontraron tres cuerpos sin vida, el de la mujer y el de los dos niños. De forma inmediata, se dio cuenta a la Sección de Criminalista de la Comandancia provincial, cuyos especialistas se desplazaron al lugar para una exhaustiva inspección ocular, investigar lo sucedido y proceder al levantamiento de los cadáveres.
La mujer fue identificada como Sophie Ivonne de Roeck, de 44 años de edad y nacionalidad belga, que trabajaba como telefonista del hotel Ocean Pacific.
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