M.CH., Los Llanos
El problema que generan los escombros de las obras y las construcciones, uno de los grandes inconvenientes a los que se enfrentan las empresas constructoras que operan en La Palma por la imposibilidad de encontrar espacios legalizados para el depósito de los desmontes, podría quedar solucionado en el Valle de Aridane y, posiblemente, en el resto de la Isla, con la puesta en marcha de plantas de reciclaje de escombros. La primera de ellas se ha proyectado y está a punto de ser autorizada por la Administración canaria en el municipio de Los Llanos de Aridane, concretamente en el suelo industrial del Callejón de La Gata.
Manuel Rodríguez González, empresario del Valle, ha tramitado la ubicación de la instalación de reciclaje de escombros, actualmente en fase de consulta ambiental, a la espera de autorización del Gobierno de Canarias para que el Ayuntamiento llanense proceda a conceder la licencia de apertura de la misma. Con ello se pretende dar una salida a los materiales que se acumulan en diversos puntos de la Isla, de forma irregular, y solucionar la problemática que se le está creando a los constructores que no saben que hacer con esos residuos inertes. Junto a esta instalación, se ha previsto, con algo más de retraso, la puesta en marcha de otra similar en la comarca Este.
En La Palma se generan miles de toneladas anuales de residuos de construcción. La mayor parte de los mismos acaban en vertederos, contribuyendo a la rápida colmatación de los mismos, y en el peor de los casos se vierten de forma incontrolada, lo que además supone el desaprovechamiento de un importante recurso y un abuso en el tratamiento del suelo, al tener que incrementar la extracción de áridos en la Isla.
Sin embargo, no se dispone de lugares legales para depositar los escombros generados por una construcción o una demolición. Las escombreras suponen, en la actualidad, una grave realidad para la que, de momento, no parece haber soluciones cercanas. Eso sí, existen varias zonas conformadas para depositar o desechar estos residuos, en donde se acumulan miles de metros cúbicos de material todos los años, casi siempre en cauces de barrancos y hoyos. Desde el Cabildo insular, tras reconocerse el problema se planteó a finales de 2006 la elaboración de un plan de ordenación para delimitar zonas de la Isla en las que se podrían depositar los escombros o material sobrante tanto de obras mayores como menores.
La planta de reciclaje de material procedente de desmontes de construcciones que se ha previsto contará con la maquinaria necesaria para poder reutilizar esos escombros. Así, dispondrá de dos machacadoras grandes y cuatro cribas para la selección del material, además de dos grupos electrógenos. En el proceso de transformación se realizará un acopio de materiales de las obras que luego se meterá en las máquinas y se reciclará, obteniendo arena, grava y otros materiales de construcción.
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