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Madurez superada

El Tenerife Rural se hizo con un trabajado triunfo en Huelva tras sobreponerse a un pésimo primer cuarto. El alero Antwain Barbour, autor de 32 puntos, y la intensidad defensiva, fueron las dos claves del triunfo de los blanquiazules.
16/feb/08 10:13
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huelva 68

tfe. rural 82

Huelva(20+16+14+18): Chris Hernández (5), Drame (15), Ermolinski (3), Morón (19), Junyent (10) -inicial-, Sánchez (-), Silinskis (10) y Schraeder (6).

Tenerife Rural(11+25+20+26): Edu Sánchez (-), Iván Rodríguez (3), Barbour (32), Guaita (-), Lewis (6) -inicial-, Llompart (2), Julio González (4), Francis Sánchez (11), Lampropoulos (13) y Wachsmann (11).

ÁrbitrosPlá y Martínez.

Parciales20-11, 36-36; 50-56, 68-82.

IncidenciasPalacio Municipal de Deportes de Huelva, en torno a 1.400 espectadores.

NACHO FELICIANO, Huelva

En una competición atlética de largo recorrido es fácil reconocer a los corredores menos experimentados. Son aquellos que, al comienzo de la carrera, explotan todas sus fuerzas para colocarse los primeros, sin almacenar energías para el desarrollo de la prueba. Sin embargo, los verdaderamente buenos saben dosificarse y son conocedores de la dureza y duración de la carrera, por lo que, generalmente, acaban siendo los vencedores. El Tenerife Rural fue ayer un atleta con paciencia y energías, sabiendo recuperarse de un pésimo comienzo y cimentando su triunfo en el trabajo continuado a lo largo de los 40 minutos y, como no podía ser menos, en el inclasificable talento de Antwain Barbour.

Porque lo cierto es que la puesta en escena no podía ser más sospechosa: el Tenerife Rural no conseguía desprenderse del ritmo lento que imprimía Chris Hernández al partido y el equipo de Pepe Rodríguez conseguía hacerse con sus primeras ventajas en el luminoso. Si a ello se le sumaban los problemas de los blanquiazules para cerrar el rebote defensivo, generando segundas y hasta terceras opciones a los onubenses, y la unidireccionalidad del ataque del Rural -los 11 puntos del primer cuarto llevaron, en exclusiva, la firma de Barbour-, era fácil explicar las malas sensaciones que dejaba el partido y el optimismo que sobrevolaba el Palacio de Deportes de Huelva. Sendos triples de Drame y Ermolinski, éste último claramente fuera de tiempo sobre el final del primer cuarto, permitían a los locales cerrar los primeros diez minutos con una jugosa ventaja (20-11).

El arranque del segundo período no supuso el cambio de escenario planeado. El gigante Silinskis aparecía de manera totalmente inesperada para convertirse en el amo de la pintura y, a base de rebotes ofensivos y buenos lanzamientos desde 4 metros, comenzaba a lanzar a los suyos, obligando a Rafa Sanz a parar el partido con un tiempo muerto (30- 20). Tras esa llamada a capítulo, el Rural comenzó su trabajo de desgaste sobre el castigado conjunto onubense. La defensa apretó los dientes, en especial sobre un desaparecido Chris Hernández y, con un Barbour colosal en el banquillo para coger aire, el resto de actores del teatro blanquiazul comenzaron a recitar sus papeles de manera convincente. Iván Rodríguez, Francis Sánchez, Lampropoulos? decidieron sumarse al choque, enjugando la renta del conjunto de Pepe Rodríguez y permitiendo llegar con tablas al tiempo de descanso (36-36).

A la vuelta de vestuarios, los hombres de Sanz continuaron desarrollando su táctica atlética: no romper el partido en dos minutos y desgastar de manera constante al rival. Un triple de Barbour y cinco puntos consecutivos del malagueño Francis Sánchez parecían comenzar a decantar la balanza (38-44), pero Morón (indiscutiblemente, el mejor de los suyos) y Schraeder afinaron la puntería desde el 6'25 y devolvieron la igualdad al electrónico (46-46). En ese momento, volvió a aparecer la figura de Barbour. El de Kentucky se puso de nuevo el traje de las grandes ocasiones, firmó 6 puntos consecutivos, rompió el aro onubense tras culminar un contraataque con uno de sus vuelos sin motor y dejó el choque bien direccionado para afrontar los últimos diez minutos (50-56).

Las pocas dudas que pudieran quedar se disiparon de manera incontestable en el arranque del último cuarto. El Huelva, perdido en un marasmo de cansancio, desesperación e inestabilidad a todos los niveles (cuyo principal exponente fue su desquiciado técnico, Pepe Rodríguez, que la tomó con Antwain Barbour), no podía ya frenar el vendaval tinerfeño. Un parcial de 0-8 de salida ponía el 50 - 64 en el marcador y convertía los minutos que restaban para la conclusión en la enésima exhibición del de Kentucky (con mate inenarrable sobre Eric Sánchez incluido) y en la confirmación de que Fotios Lampropoulos atraviesa su mejor momento de la temporada.

Rafa Sanz había señalado a lo largo de la semana que el choque de Huelva era una prueba de madurez para el Tenerife Rural. Los tinerfeños la pasaron con nota y llegaron a la meta pletóricos de energía y haciéndose con una justa y trabajada medalla. Como los grandes atletas.

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