DA RABIA COMPROBAR la dejadez de las administraciones con proyectos que siguen estancados en Tenerife, y la falta de interés -cuando no la interposición de obstáculos- por ayudar al desarrollo, la promoción y el aprecio popular hacia activos económicos de los que deberíamos sentirnos orgullosos. Ahí tenemos, por ejemplo, el polígono industrial de Granadilla, el más completo, el mejor y hasta el más ecológico de Canarias, ignorado y hasta con dificultades para su pleno rendimiento. Su destino, íntimamente ligado al del nuevo puerto industrial, parece estar en manos de quienes se oponen por sistema a todo progreso en la creencia de que éste es malo per se. Qué ironía que el principal complejo industrial de Canarias dependa, de manera indirecta, de una sola persona, un concejal ecologista cuyo voto resulta determinante para las ambiciones políticas personales de otros que cuentan con la complicidad ciega y egoísta de líderes sin visión de futuro, sólo interesados en el poder a corto plazo.
La alcaldesa de Granadilla, de Coalición Canaria, apoyada por el representante de Sí se Puede, abandera la oposición a la construcción de una planta regasificadora junto al puerto y ofrece como opción un absurdo casi imposible: que se construya sobre el fondo marino. El coste económico de esta alternativa es enorme, pero, además, es técnicamente casi inviable. La profundidad cerca de la costa es tal que, para rellenar con escombros, haría falta poner el Teide debajo del agua, si se nos permite la comparación. En realidad, lo que esconde esta oposición a la regasificadora es el rechazo al propio puerto de Granadilla y hasta el desdén hacia el polígono industrial, que, por ejemplo, tendría que contar con una fábrica de cemento. Pero el absurdo no acaba ahí. En esta batalla CC va de la mano de los socialistas y de Nueva Canarias, con los que se ha coordinado para defender lo mismo con la regasificadora de Arinaga, en Canaria.
¿Cómo es posible que el presidente de CC y el del Gobierno, que supuestamente defienden el puerto de Granadilla, dejen que su alcaldesa se ponga en manos de un solo concejal por conservar el poder en un feudo tradicionalmente socialista mientras paraliza el desarrollo de proyectos de gran envergadura, que traerán riqueza y empleo a Tenerife? ¿No se dan cuenta de que, por sus ambiciones políticas van contra el interés general? Lo decimos más claro: es preferible que vuelva a ser alcalde de Granadilla el socialista Jaime González Cejas, quien con tanto acierto gobernó durante legislaturas e impulsó las instalaciones que hoy bloquea CC; un hombre cabal, que siempre miró por el beneficio de su pueblo y de la isla entera antes que por los intereses coyunturales de su partido.
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