El no al referéndum de los profesores
Le escribo por si usted cree conveniente dar una visión distinta al conflicto de la educación en Canarias en el sentido de que los resultados del referéndum, aparte de indicar un rechazo a un sistema retributivo insolidario (los más jóvenes no cobrarían nada y los próximos a la jubilación no cobrarían todo lo que les correspondería al ser el pago gradual, aparte de dividirnos en cinco categorías que cada una tendría un sueldo distinto, aparte de desaparecer este preacuerdo cuando se apruebe el Estatuto Docente), y de propiciar el individualismo y no el trabajo en equipo, también es un rechazo a las políticas educativas del Gobierno de Canarias desde hace ya unos cuantos años. Nunca antes se nos había consultado de forma generalizada a manifestarnos acerca de un documento que carga solamente sobre nuestras espaldas el fracaso social/escolar (como así dice el artículo 1 del preacuerdo) y que ha hecho surgir el debate en los centros educativos, no sólo sobre la homologación sino también sobre las cada vez peores condiciones de trabajo. De haber salido adelante este preacuerdo, nos condenaría a acatar cualquier decisión, aunque fuera perjudicial para el sistema educativo en su conjunto.
También hace incidencia en a lo que obligan, en democracia, los resultados de una consulta.
Observo en los últimos días la aparición de artículos y noticias de dos de las partes en conflicto (consejería y AMPAs), pero no del sector de los docentes que también pensamos que hay que realizar un gran pacto por la Educación en Canarias, pero un pacto real, no como el propuesto en el pasado reciente por D. José Miguel Ruano. Apostamos por la calidad, pero tiene que haber un compromiso real del Gobierno canario por la educación y pensar a más de cuatro años, como así hacen países que nos llevan mucha delantera en estos asuntos.
Es evidente que hemos renunciado ya mucho tiempo al pago de una deuda que, como trabajadores de la enseñanza, tenemos derecho a pedir.
Álvaro Martín Corujo
(Miembro del Secretariado Insular del STEC-IC, La Palma)
Hijos y trabajo
La existencia de hijos no explica por sí sola la dificultad de conciliación entre trabajo y familia. No es positivo para la sociedad el actual índice de 1,34 hijos por mujer. Puede deberse a la propaganda de ideas antinatalistas, de origen maltusiano, nocivas para la familia y la sociedad, y al escaso o nulo interés del Estado por la realidad familiar. Estamos a la cola de Europa en prestaciones familiares. Cuando nuestros gobernantes han pensado en la familia, ¿ha sido para favorecerla, o para confundir su esencia?
Los países que en la Unión Europea tienen una alta fecundidad, registran las mayores tasas de actividad laboral femenina. Un factor peculiar de España que incide en la baja natalidad es que el 37 por ciento de las trabajadoras tiene un contrato temporal, cuando la media comunitaria es del 15,5 por ciento.
Es frecuente que en una familia joven ambos cónyuges tengan un contrato temporal, lo cual influye en sus decisiones de natalidad. La mayoría de las españolas creen que el modelo ideal es aquel en el que ambos cónyuges tienen un trabajo de similar dedicación y se reparten el cuidado de los hijos. Pero menos de la mitad vive en una familia de esas características.
La actividad laboral femenina no impide traer hijos al mundo e incluso formar familias numerosas. En cualquier caso, lo que suele llenar más a la mujer no es la búsqueda del éxito profesional, sino el bien de sus hijos y transmitirles aquellos valores que dan el verdadero sentido a la existencia.
Clemente Ferrer Roselló
(Presidente del Instituto Europeo de Marketing, Comunicación y Publicidad)
Los obispos y la Iglesia católica
Desde el amor y respeto, quedo perplejo por el artículo titulado "Hipócritas", de Alejandro de Bernardo (EL DÍA, 10.feb.08). Acusa a los obispos de la Iglesia católica de hipócritas.
Como es sabido, el Evangelio no es neutral. Los criterios morales, en libertad religiosa, en el marco de un Estado de derecho, de libertades públicas y pluralismo social, manifestado por los sucesores de los apóstoles, en conciencia, orienta a los fieles cristianos y personas de buena voluntad.
La Iglesia católica: ¿a la sacristía? La doctrina del Resucitado se ofrece, en su contenido moral, privada y públicamente, aunque no coincida con el pensamiento dominante y su proyecto de modelo de sociedad.
Cita al Cardenal don Antonio Cañizares, el que dijo "no nos van a silenciar". Valga la presente, si me permite la libertad de opinar.
Mi respeto más profundo sí, como dice, se honra en pertenecer a la Iglesia de Jesús. ¿A qué Iglesia? Si es a la católica no cabe insultar a los obispos. Se está en comunión con los mismos. Otra cosa es con la libertad propia de los hijos de Dios -todas las opciones políticas caben en el Evangelio-, no contraponerse. Los juicios morales se ofrecen, no se están imponiendo, máxime el Evangelio del amor en base a una espiritualidad moral que interpreta los signos de los tiempos.
Tristeza y dolor producen sus palabras, desde el sosiego y sin crispación. ¿Exceso verbal? No soy quien para juzgar.
Con San Juan de la Cruz: "Al atardecer de la vida Dios nos examinará del amor". Un Dios misericordioso para todos. Sin ánimo de ofender. ¿Se escandaliza?
Nicolás Díaz de Páiz
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