D. BARBUZANO, La Laguna
Las doce familias que viven en el edificio Ucanca, en Marqués de Celada, llevan un año y siete meses esperando que los indemnicen, pues tuvieron que ser desalojados el sábado 15 de julio de 2006 porque sus viviendas sufrieron grietas, ya que la excavación de un solar anexo provocó el descalce de la cimentación del inmueble.
En aquel entonces, los afectados tuvieron que vivir un tiempo en el hotel Nivaria, suspender las vacaciones y estar sometidos a una gran ansiedad pues cada día iban a la zona siniestrada para velar por las pertenencias que quedaron en sus casas.
La vida les cambió y sus casas también, pero nadie, hasta ahora, le ha dado el dinero que les pertenece, entre otras cosas, para tapar las grietas de las paredes de sus viviendas y pintarlas en unos casos y para sufragar dichos trabajos ya realizados en otros.
El más afectado es el propietario de la tintorería que hay en la parta baja del edificio, pues ayer mismo mostró a este periódico las grietas de la fachada, el hundimiento del piso, la separación de las losetas del suelo y una puerta que no cierra del todo por haber cedido el edificio.
Los propietarios de las viviendas han puesto su situación en manos de un abogado y el de la tintorería lo ha hecho con otro.
El día del siniestro, la concejala del Ayuntamiento de La Laguna Blanca Pérez actuó con una rapidez elogiada por muchos, pues, en vez de buscar en un principio a responsables y dado que eran las 13:00 horas de un sábado, veló en primer lugar por la calidad de vida de los afectados, a quienes les aportó alojamiento en el Nivaria y comida en el Casino de La Laguna.
Esta historia estuvo rodeada de unas formas de actuar consideradas por los afectados nada correctas, que aún hoy nadie ha salido a la opinión pública diciendo que es el culpable y que su seguro se encargará de las indemnizaciones.
Los vecinos advirtieron a los responsables de la obra que el derribo de las casas antiguas donde luego llevaron a cabo la excavación había motivado pequeñas grietas en las habitaciones de las viviendas del edificio Ucanca, pero no les dieron la importancia que debían, por lo que la comunidad de vecinos decidió denunciar el hecho ante la Policía Local y Nacional.
Palabras violentas
En aquel entonces, este periódico se hizo eco del comportamiento de un representante de la obra, quien "cruzó unas palabras algo violentas con los representantes municipales que se personaron en el lugar, que le exigieron que apuntalara el edificio dañado, que levantara un muro de contención y lo amenazaron con denunciarlo ante la Fiscalía si no obedecía".
Grietas en las paredes en las que cabían monedas de 2 euros, azulejos de los baños y cocinas partidos y puntales en la tintorería de la parte baja del edificio fueron la imagen que presentó el edificio Ucanca en un primer momento.
El portavoz del PSOE en aquella época, Javier Abreu, afirmó que "el responsable es la constructora y el peso del ayuntamiento y de la ley deben caer sobre quien ha incumplido las normas establecidas y ser sancionado".
A los tres días, y fruto de una excavación calificada de irregular por los técnicos, un tramo de la acera del solar se desplomó, debido a que las palas mecánicas excavaron debajo de la calle.
El concejal de Urbanismo de la anterior legislatura, Francisco Gutiérrez, explicó que "el responsable de los desperfectos en los pisos fue la dirección facultativa de la obra con su arquitecto y aparejador, y la constructora no tomó las debidas precauciones".
Ello llevó a la Gerencia de Urbanismo a abrir un expediente disciplinario al promotor de la obra y resaltar en el mismo "el incumplimiento injustificado de las órdenes de ejecución".
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