EFE, Washington
El Pentágono presentó ayer los cargos más graves en relación a los atentados del 11-S contra seis detenidos en Guantánamo, entre ellos el presunto cerebro del complot terrorista, y pidió para ellos la pena de muerte. La decisión fue anunciada en rueda de prensa por el asesor de Asuntos Legales del Departamento de Defensa, brigadier general Thomas Hartmann.
Esta es la primera vez que la junta militar de Guantánamo presenta cargos contra detenidos que son acusados de estar directamente involucrados en el 11-S y la primera ocasión en la que pide la pena de muerte.
Los fiscales militares presentaron cargos contra Khalid Shaikh Mohammed, considerado el cerebro de los atentados; Mohammed al-Qahtani, el hombre llamado el "secuestrador número veinte", que nunca llegó a participar físicamente en los ataques; y Ramzi bin al-Shibh, supuesto principal intermediario entre los secuestradores que derribaron los aviones y los jefes de Al Qaeda.
También formularon cargos contra Ali Abd al-Aziz Ali, conocido como Ammar al-Baluchi, un sobrino de Mohammed, identificado como su lugarteniente en las operaciones de 2001, así como contra Mustafa Ahmed al-Hawsawi y Walid bin Attash, quienes supuestamente habrían participado en distintas tareas, como el entrenamiento de los terroristas del 11-S.
Cada uno de los seis acusados afronta cargos por conspiración, asesinato, atentar contra ciudadanos y objetos civiles, destrucción de propiedades, terrorismo y apoyo material al mismo. Cuatro de los imputados fueron acusados además de secuestro de aviones, según consta en la argumentación de la fiscalía que detalla 169 delitos de los seis detenidos y sus socios en el marco del 11-S.
Los fiscales enviarán ahora su solicitud a la autoridad responsable de las comisiones militares, que revisará los cargos y las pruebas para determinar si existe causa para celebrar un juicio. El fiscal general encargado del caso ha pedido a la supervisora de las juntas militares Susan Crawford que los seis detenidos sean juzgados conjuntamente y que todos reciban la pena capital.
"Si (ella) decide trasladar el caso como tal, los acusados afrontarán la posibilidad de ser condenados a pena de muerte", explicó Hartmann. Preguntado por el calendario previsto, Hartmann adelantó que el juicio podría comenzar 120 días después de que Crawford haya transferido el caso a la junta militar, lo que significa que se podría iniciar entre mayo y junio.
Khalid Shaikh Mohammed es el principal acusado en este caso. El paquistaní confesó haber planeado cada detalle del 11-S, pero utilizar su confesión como prueba podría ser problemático, dado el método aplicado para conseguirla.
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