EFE, Las Palmas
Tres médicos del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria han sido condenados a dos años de prisión por homicidio imprudente tras la muerte de una mujer a la que no aplicaron el tratamiento adecuado para frenar la hemorragia que sufrió tras dar a luz. Los condenados son el jefe de Ginecología y Obstetricia, José Ángel García, que está en Camerún tras haber sido evacuado del Chad, donde se encontraba cooperando en un hospital de este país; la doctora Margarita Medina Castellano y la médico residente Alicia Martín.
La sentencia considera probado que el 14 de agosto de 2001 ingresó de parto Pilar Batista Rodríguez, a quien la médico residente, con supervisión de la adjunta, asistió con fórceps porque se detectó sufrimiento fetal. Simultáneamente se produjo una hemorragia abundante y el desprendimiento prematuro de la placenta, a pesar de lo cual la paciente no fue examinada para comprobar si se había producido la rotura del útero -tal como sucedió por el uso de fórceps-, y conocer el origen del sangrado para tratarlo.
Las dos médicos dejaron a la mujer a las 7:40 horas en la sala de puerperio con un cuadro de tensión "alarmante", taquicardia, palidez, sudor frío y síntomas claros de una hemorragia que precisaba un tratamiento adecuado, como transfusión de sangre, exploración cardiorrespiratoria y tenerla en observación. El jefe de servicio que estaba de guardia aquel día, José Ángel García, fue informado del parto, del sangrado y del desprendimiento de la placenta, así como de los síntomas que presentaba la paciente, pero la mantuvo en la sala de puerperio sin realizar exploración alguna.
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