L.C., Tenerife
Los trabajadores de la Clínica Capote iniciaron ayer una cacerolada que se sucederá todos los días hasta que obtengan una respuesta del Consejo de Administración. Así lo explicó ayer Irene González, portavoz del Comité de Empresa.
El detonante de esta situación fue el descubrimiento de que la empresa "no está pagando a la Seguridad Social" por estos empleados. Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso de un colectivo que desde el 3 de noviembre asiste a su puesto de trabajo, pero sin ningún tipo de actividad, y que, además, "no ha cobrado los salarios de diciembre ni de enero ni de febrero", subrayó González.
El impago a la Seguridad Social perjudica a los empleados en cuanto a sus posibles situaciones de desempleo, a la hora de cobrar el paro, así como a la jubilación, explicó.
Los trabajadores califican la situación como "insostenible" y han decidido "ponerse en conflicto sine die".
Por este motivo, en noviembre se interpuso "una demanda por la vía de lo Social solicitando al juez el despido a instancias de los trabajadores por falta de ocupación activa". Esto supondría "el embargo del único valor que tiene la empresa, que es el edificio".
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD