CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
La puerta de acceso al campo de fútbol de césped artificial que se encuentra junto al estadio Heliodoro Rodríguez López está rota, las instalaciones anexas están sucias, hay pintadas en las paredes, han roto algunas luces y arrancado bancos, aunque si parece poco los niños que acuden por las tardes a entrenar corren el riesgo de sufrir cortes.
Fuentes vecinales apuntan a que son jóvenes los que causan dichos desperfectos y que, incluso, han arrancado losetas de las escaleras que conducen al párking del Estadio y las han tirado dentro de una zona de recreo infantil. Hasta la fecha no ha ocurrido nada, pero el riesgo está presente. Un usuario cuenta que "en una ocasión abrieron un grifo de agua y al estar toda la noche abierto se inundó un supermercado que se encuentra debajo".
Un riesgo para los niños.- Al campo de césped artificial que se encuentra sobre el párking del Estadio suelen acudir desde hace un año siete equipos de benjamines y alevines para jugar al fútbol y hay quejas de que se debe buscar a vigilantes de día y de noche. El temor de los padres y madres que llevan a sus hijos a dichas instalaciones es que se puedan llegar a cortar con algo. "Esto es un bien para Santa Cruz y para los niños y no podemos hacer nada ante estos actos vandálicos", dice uno de los afectados.
Algunos bancos de las gradas han sido arrancados y desde hace tres meses se están registrando actos vandálicos.
Por si fuera poco, la puerta de emergencia está rota y han tenido que colocar un candado y un tablón de madera atravesado que impide utilizarla.
Posibilidades.- Entre las posibilidades que se barajan entre los usuarios de este espacio deportivo está el hecho de que como los entrenamientos se llevan a cabo de cinco a siete de la tarde hay adolescentes que entran y se mezclan con el público. Cuando terminan los partidos se quedan escondidos en las distintas zonas con que cuenta el complejo y al cerrar nadie se percata de que se quedan dentro. Para salir no tienen más que saltar vallas y los muros que rodean al estadio. Los autores de los desperfectos, que no han sido ni identificados ni localizados, suelen dejar a su paso hasta la rotura de lámparas que dan luz al campo durante la noche y cuyo coste es altísimo. Incluso bajar al párking del estadio es un problema, que se acentúa con la forma en que están dispuestos los desagües, que se pueden levantar con facilidad, y la falta de luz es un problema en horas nocturnas. El campo se debe regar antes de cada partido, durante el descanso y después del mismo, aunque ya las instalaciones para el riego las han roto y se han tenido que colocar nuevas. La falta de previsión ha llegado incluso a la puerta de acceso, que está atada con una cuerda.
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