1.- Los escaparates de Miami son de escándalo; no digo ya los outlets, situados fuera de la ciudad, con dos millas por galería. La ropa de la temporada pasada a un precio de sonrisa. No me había dado cuenta de que los europeos somos ricos en los Estados Unidos. ¿No se acuerdan de los venezolanos de la época gloriosa y aquello del "tá barato, déme dos"? Pues lo mismo, pero en los tiempos modernos. Miami, luminosa y estirada como una masa de harina tras pasarle un rodillo de panadero. Esta ciudad tiene siempre lo último: el último modelo de Hummer, el último de gafas de sol, la más reciente monada de Apple, el más rutilante iPod. Pasear por Miami Beach es reencontrarse con las portadas de los discos de vinilo, que mostraban en todo su esplendor el sueño americano de los sesenta. Los edificios han sido remodelados, pero lucen igual que antes. Mis amigos de Miami me lo han puesto fácil, hasta un coche con una choferesa que se llama Damaris , cubana, claro, que te hace de guardaespaldas. Qué gozada.
2.- Y bañarse en el hotel es también sacar la cabeza de la pileta y estar al nivel de la arena de la playa de al lado. Ves los pies de los bañistas de la piscina y los de los que han elegido el mar. Una sinfonía de pies. Te sirven el café con hielo, a pesar de que ahora no es verano y, por la noche, el hall de aquel hotel se convierte en una interminable discoteca, donde te ponen hip-hop o una melodía de arrabal. Es la Miami golfa de la gente tirada en divanes de diseño y automóviles de lujo que dan vueltas sin parar por las manzanas rancias y hermosas de Miami Beach.
3.- Unas líneas para hablarles de la ciudad donde todo es barato, incluso los apartamentos que no se llevarán los tifones porque esta vez los han construido bien. Con la crisis de las hipotecas han bajado de precio. Enormemente. La recesión, o como se llame, se nota, pero más bien en los grandes números. El clima está como el nuestro: no se sabe si hace frío o calor. Pero da igual: aquí la gente se pone lo mismo durante todo el año, eso que ahora se viene a llamar casual. Miami te llega a enamorar, porque aquí se mueve el mundo latinoamericano de alto nivel. Cuba está presente en todas las oraciones, pero ahora dejan que la hoja caiga; ya apenas hablan de Fidel , más muerto que vivo. Les seguiré contando cosas de la ciudad otro día. De momento, vengan, si pueden. Es fantástico estar aquí.
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