A VECES, aunque no siempre, alguien sale en defensa de los políticos. Yo mismo lo he hecho en alguna ocasión. Quienes optan por dedicar su vida a los asuntos públicos desempeñan un papel imprescindible. Bastante hacen con lograr que nos peleemos sin llegar a la guerra; a la guerra de verdad, no a la de papel. O con intentar que los señores diputados no conviertan los parlamentos en cuadriláteros de boxeo. Pero hasta ahí. Los políticos se merecen su mala fama. Se la merecen por no decir la verdad cuando les conviene, o incluso por mentir sin que les importe lo increíble del embuste. En esta línea de pensamiento, ¿engaña Zapatero, o simplemente trata de sembrar sosiego en medio de la tempestad, cuando afirma que en España no hay razones para el pesimismo económico? De forma concreta, jura y promete que este país crecerá una media del 3 por ciento en los próximos años.
Echo mano del informe elaborado por el equipo de analistas de un conocido banco. A los bancos no les interesa generar alarma entre sus impositores. Más bien todo lo contrario, aunque no por ello ocultan la evidencia. Según dicho estudio, el PIB español sólo aumentará un 2,9% en 2008 si se materializan las previsiones más optimistas; las pesimistas reducen ese guarismo sólo al 2,1%. Desde luego, no hay ningún motivo para ver la botella medio vacía en lugar de medio llena. Lo que alarma es que el mencionado análisis se realizó antes de los desplomes bursátiles de este año, y cuando aún se desconocía la desastrosa cifra del incremento del desempleo en enero. A día de hoy, acaso los augurios más esperanzadores no pasen de ese 2,1 de aumento correspondiente al peor escenario. Pero no sólo está el dato del PIB. La inversión empresarial prevista para 2008 se sitúa entre un 5,1 y un 7,8 por ciento, cuando en 2007 fue del 10,4%. A la hora de pormenorizar, el sector de la construcción disminuirá su actividad entre un 0,4 y un 1,4 por ciento. Supongo que no hace falta explicarle a nadie la importancia que tiene la inversión empresarial, y de forma especial la construcción, en la generación de empleo. En consecuencia, los datos sobre el aumento del paro tampoco son reconfortantes: el 9,5% de las personas con edad y ganas de trabajar no tendrán trabajo en 2008, mientras que en 2009 serán el 9,7%; en ambos casos, suponiendo que se dé la peor situación. Lo cual ya está ocurriendo con creces. En el caso concreto de Canarias, el paro a finales de enero se situó en el 14,5 por ciento de la población activa. Especialmente preocupante es la situación de la construcción en las Islas, con 6.025 desempleados más que hace un año y, sobre todo, la del sector servicios, con un incremento de 13.114 desocupados.
Omito algunos datos adicionales. No por menos interesantes, sino para no cansar. Eso sí, dejo que ustedes juzguen por sí mismos si hay, o no, motivos de preocupación. Según Zapatero, no. Actitud irresponsable, por emplear un eufemismo, en la que no incurre el Gobierno de Canarias. Las cosas como son. El Gobierno de Canarias está dispuesto a crear empleo como sea. Por ejemplo, con la puesta en marcha de esa Guanchancha que tanto le gusta al señor Ruano. Entre compromisos con amigos de ineludible colocación, no sé si el asunto dará para mucho. Aunque por algo se empieza.
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