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Cartas al director

6/feb/08 18:49
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Sobre la invitación al sexo anal y otros insultos

El otro día tuve el gusto de ver en Tele 5 el capítulo de una serie de televisión donde el insulto más suave era vete a tomar por el? Los improperios eran casi continuos junto con grandes alaridos y demostraciones de cómo humillar al prójimo.

No creo que este tipo de espectáculos sea muy bueno para la mente y más a últimas horas. Por esto le pido a los directivos y creativos de Tele 5 que intenten llenar los contenidos de televisión con series de humor, pero también de valores humanos, muy necesarios hoy en día, como la justicia, la libertad, el amor, la espiritualidad, la salud, la ecología?

No quiero pecar de purista, yo mismo cuando trabajando me corto o me pincho, digo "mierda, mierda"? Pero creo que abusar del insulto y el griterío hacia los demás, de forma premeditada, hace que se vaya perdiendo el respeto hacia los otros, creando conductas imitables por niños y jóvenes.

Yo me crié en la hipocresía de una España bien hablada en los medios de comunicación y en los templos, y muy maltratada en lo cotidiano; donde el palo largo y la mano dura se empleaban contra el niño y el que opinaban diferente.

Pido por favor que no se invierta la tortilla y que la libertad vaya acompañada del respeto y la amabilidad (que quiere decir digno de amar). Y que nos tratemos bien y sonriamos mucho y nos riamos un montón; y si puede ser con el otro en vez del otro, mucho mejor.

Evaristo Torregrosa Rodríguez

Desventuras de un discapacitado divorciado

Me llamo Genaro Carmelo Barrios Marichal, natural de Tenerife. Tengo 59 años de edad y resido en uno de los hogares que la fundación Santa Rita tiene en Las Dehesas, en el municipio del Puerto de la Cruz. Estos hogares acogen a personas mayores, discapacitados y personas en situación de exclusión social o en riesgo de padecerla. Yo estoy aquí después de ser acogido de forma muy amorosa por el Padre Antonio y los trabajadores que en este hogar nos ayudan a soportar las cargas que nos afligen. A todos ellos les deseo paz y bien desde lo más profundo de mi corazón.

Yo soy un discapacitado que me he visto obligado a solicitar ayuda a esta institución después de haber triunfado hasta los 45 años en mi vida en diferentes facetas. He sido inmigrante desde los 4 años, cuando mi padre decidió, después de la postguerra española, intentar el sueño americano. Desafortunadamente, desembarcó en Brasil y el sueño se truncó. Esto nos hizo volver padeciendo lo que algunos denominan el síndrome de Ítaca o algo así. Otra vez de vuelta a Tenerife, donde, a duras penas, fui saliendo adelante y con mucho esfuerzo terminé mis estudios, lo que hoy sería la secundaria y el bachiller. Después de esto me alisté como voluntario en la mili, siendo el recluta más joven de España, con apenas 16 años. Aquí estuve enrolado durante 21 meses siendo el escribano de los oficiales. Después decidí emigrar, pero no a buscar el sueño americano, que al final de los años 60 principios de los 70 se había terminado para los canarios, sino que decidí volver la mirada hacia la cuna de la cultura, Europa. Entonces decidí ir a aprender idiomas y a trabajar por toda Europa, trabajando como temporero en época de recolecta de fresas, hasta de portero de hotel, pasando por la limpieza de maquetas y alfombras. Durante esta época estuve principalmente en Inglaterra y Holanda, aunque también permanecí algún tiempo en Alemania, Luxemburgo y Bélgica. En fin, una especie de señor Fog a los 20 años.

En esta época conocí a mi primera esposa, una mujer holandesa que me encandiló en una de mis estancias en Inglaterra, nos casamos y regresé a Tenerife. Ella se enamoró de otro en el Puerto de la Cruz y nos separamos amistosamente, pues el amor no se puede contener de la misma forma que no se le pueden poner diques a la mar.

Pero de vuelta a Tenerife fui aplicando mis conocimientos en idiomas y en el conocimiento de la cultura europea y fui prosperando hasta convertirme en un pequeño empresario, ya en compañía de mi segunda esposa, de nacionalidad irlandesa. Mi sorpresa fue tan grande, un día de 1993, que me citaron para el divorcio. Lo curioso es que hasta la noche anterior seguía durmiendo y haciendo el amor con ella. Aquí empezó mi calvario particular. Desgraciadamente se ha alargado durante más de 14 años.

Desearía poder documentar todo lo que he vivido, y que ustedes se pudieran hacer eco de mi sufrimiento, pues aún sigo sin poder descansar tranquilo. Entre las muchas experiencias vividas en los últimos años les enumero algunas: la más dolorosa, perder el afecto de mi hija. Ya es una mujer, creo que nunca conocerá mi versión para que pueda aceptarme y tener una vejez plena. No poder ser entendido por la Justicia española, pues desafortunadamente un discapacitado sin recursos es un lastre para la sociedad. Alguien me dijo un día que el desconocimiento de la ley no te libera de su cumplimento, pero el conocimiento de la misma te ayuda a su incumplimiento. La falta de una defensa adecuada, por no poder pagarla, ha favorecido que mi segunda esposa, casados en régimen de separación de bienes, se haya quedado con todo.

Numerosos escritos ante la administración de Justicia. Todos han sido archivados. Hoy al fin comprendo que el ser un discapacitado psíquico hace que no te tengan en cuenta.

En fin, como pueden observar, larga es la vida para aquellos que no tienen recursos, pues, como dijera el poeta: "poderoso caballero es don dinero". La verdad es que ya no espero recuperar nada, pero si creen que mi historia merece ser contada podría descansar en paz. Mi última esperanza está depositada en estas letras que son escritas desde el más profundo dolor del que vive encarcelado sin barrotes pero llevado a la ruina por la continua indiferencia de todas las personas que me han rodeado.

Genaro C. Barrios Mirabal

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