LOS LAGUNEROS están cada vez más intranquilos con la situación y el estado actual de la Catedral. No marchan bien las cosas y no se nota que el templo catedralicio esté recibiendo la atención que se merece, pues hay que reconocer que la primera iglesia de la Diócesis es lo más representativo de la ciudad, que, por otra parte, es Patrimonio de la Humanidad. El referido templo lleva ya más de cinco años cerrado, celebrándose los oficios en la iglesia de la Concepción, sin que todavía se conozca una decisión sobre su futuro y sin que nadie se responsabilice de lo que se va a hacer.
Varias instituciones y colectivos destacados de la Isla se han dirigido al ministro de Cultura del Gobierno de la nación para que se tome una decisión "urgente y coherente", pero, a pesar de haber transcurrido más de cincuenta días, Madrid no ha contestado, por lo que, como es lógico, aumenta la inquietud.
Entre las entidades que se han dirigido a César Antonio Molina Sánchez figuran el Ateneo de La Laguna, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, Orfeón La Paz, el Colegio Oficial de Doctores y Licenciados, la Asociación de Vecinos del Casco Histórico de La Laguna y otras representaciones de todo tipo.
Parece como si la vieja ciudad tuviera la maldición de que sus edificaciones más entrañables sufran el abandono y la desesperanza, y en ese sentido habría que citar el teatro Leal, tantos años fuera de servicio, y ahora la Catedral, cuya construcción se remonta al año 1515, en que el obispo Fernández Vázquez de Arce de Villoria concedió la licencia solicitada por el Adelantado y el Cabildo de Tenerife.
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