EL CABILDO Insular de La Palma está siempre atento a colaborar con el sector industrial de la isla, que se apresta a establecer el empresariado palmero y tinerfeño para dar una salida al fatídico bache mundial que ha experimentado la economía a consecuencia de la dichosa recesión que han sufrido, creo que por sorpresa, los Estados Unidos de América y se ha extendido en pocos días a todas las naciones del globo. El empresariado insular, bien o mal aconsejado, aunque yo creo que bien, tiene esperanza en que sea la industria la que salvará a Canarias de su crítica situación.
El sector industrial no es el principal de Canarias y su porvenir, con la excepción del consumo de producto que genera la cosntrucción, no es nada prometedor. Ahora mismo, la nueva e importante industria que está pendiente de establecerse en Tenerife es la que manipularía y empaquetaría, para distribuirlo, el gas natural, que tiene que ser transportado a Tenerife en las embarcaciones apropiadas, que deben operar en el propio puerto de Granadilla. La gasificadora que ha querido construirse en el mar ha sido prohibida y sólo se permitirá su edificación tierra adentro, a lo que se opone el Ayuntamiento de Granadilla, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente.
Aún no están resueltos ni este problema ni el propio de la construcción del puerto para el atraque y operaciones de descarga de los barcos cisternas. O sea que esta obra no estaría lista hasta dentro de varios meses.
Las otras industrias que ya funcionan en varias islas se dedican a material para la construcción, principalmente, y para otros menesteres que no son de gran consumo. Y, por tanto, no están indicados para lograr una estabilización y un progreso económico. Lo que ofrece el Cabildo palmero es montar una fábrica para preparar la confección de natillas de plátanos. Se trata de una producción original que tendría gran consumo no sólo en La Palma, sino en todas las Islas del Archipiélago e, incluso, podría exportarse a la Península y al extranjero. Sería un producto de calidad, dada la que posee el plátano palmero y la cantidad de este fruto que da en La Palma y que al parecer, no se exportará como en otras ocasiones a los países de la Unión Europea.
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