EL DÍA, S/C de Tenerife
El hechizo del Carnaval de la Magia no parece disiparse con el paso de los días. Buena prueba de ello fue la multitudinaria presencia -más de cien mil personas entre participantes y espectadores- que se registró ayer en la celebración del Coso Apoteosis, un desfile de color y fantasía que, desde las cuatro de la tarde y hasta las ocho de la noche, inundó del mejor espíritu carnavalero las avenidas de Francisco La Roche y José Antonio Primo de Rivera de la capital tinerfeña.
La marcha acompasada de las murgas; el frenesí de las comparsas; la espectacularidad de las carrozas -pero, ¡qué feo lucen los coches descubiertos!- ; el ritmo de las agrupaciones musicales; la solera y jerarquía de las rondallas; la chispa de los coches engalanados; la elegancia de los grupos coreográficos; la originalidad de múltiples disfraces y la espontaneidad de miles de máscaras conquistaron una vez más la calle, arropando a la Reina del Carnaval, a sus cuatro Damas de Honor y al resto de aspirantes, y contagiando al público de un ambiente festivo único, entre ellos a un gran número de turistas que se mostraban ávidos por vivir en primera persona el calor y la pasión del renombrado Carnaval de Santa Cruz.
Al término del desfile, y tras una espectacular exhibición de fuegos artificiales a cargo de la reputada pirotecnia Hermanos Toste, de Los Realejos, la música de Pepe Benavente, la orquesta Wamampy y el Tributo a las Orquestas Canarias puso un broche de oro al Coso Apoteosis del Carnaval en el escenario de la avenida José Antonio.
Con el alma y el corazón puestos en el Entierro de la Sardina de esta noche, y la vista más cerca del punto final de la Piñata, los carnavaleros convocan con ilusión la magia de la fiesta.
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