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EFE, Nápoles (Italia)
El equipo español, con Anabel Medina (número1) y Nuria Llagostera (número2) al frente, rompió todos los pronósticos y, derrotando a domicilio a Italia (2-3), hizo realidad el sueño de pasar a las semifinales de la Copa Federación, consiguiéndolo además con solvencia y más fácil de lo esperado.
Muy pocos creían en el "milagro" español en Nápoles; y, por supuesto, ninguno en que la clasificación iba a llegar ya tras los tres primeros encuentros, con un neto 3-0. Pero llegó, y de una forma notable, merecida e incluso cómoda.
Los números son un claro ejemplo de lo acontecido durante los tres primeros partidos, los que importaron: España sólo cedió un set (el segundo en el Llagostera-Francesco Schiavone), concedió únicamente veinticuatro juegos a Italia por los cuarenta obtenidos, y sufrió solamente seis roturas del propio servicio.
Ello ante un equipo transalpino, con el dúo formado por Francesca Schiavone (n.1) y Flavia Pennetta (n. 2), que es el vigente subcampeón de la competición y que hace dos años se hizo con este trofeo.
Pero este fin de semana en el "Palavesuvio" de Ponticelli (afueras de Nápoles), Anabel Medina y Nuria Llagostera fueron muy superiores a una rivales con mejores posiciones en la actual clasificación WTA.
Las italianas no jugaron a su nivel, y pueden hacerlo mucho mejor; pero no lo es menos que España jugó a un nivel altísimo, consciente de la gran dificultad pero concentradas e ilusionadas en el "milagro"; y ello también contribuyo a hacer menores a las "azzurri".
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