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rosario 10
Victoria 12
Jamper Rosario VultesaAlejandro Fernández (1), David Vera, Miguel Rodríguez, Vicente Alonso (2), José Luis Mateo (1), Jacob García (2), Víctor Méndez, el Chavalín (1), Juan Luis Santana (1), Óscar Dorta, José Ángel Méndez (1) y Juan Espino (1).
Victoria O. SocasWladimir Martín, Francisco González (1), Jorge Hernández (1), Shane Hernández, Juan Luis Goya, Francisco Rodríguez del Toro, Iván Déniz (1), Marcos Martín, Carmelo Rodríguez del Toro (1), Álvaro Déniz (4), Catire IV (3) y Héctor Méndez (-).
ÁrbitroVíctor González, auxiliado por Francisco Márquez Correa y Tamara González, aplicó el reglamento con exquisito rigor y sentido de la equidad.
IncidendiaTerrero Mencey Tegueste. 5.200 espectadores.
JORNADA, S/C de Tenerife
El Victoria Organización Socas depende de sí mismo para alzarse con la Liga CajaCanarias de Primera Categoría. El equipo de la comarca de Acentejo derrotó ayer al Jamper Rosario Vultesa, que aún conserva el primer puesto.
El golpe de mano del Victoria lo dio su puntal, Romen Luis. En el esperado enfrentamiento con el otro puntal A del Archipiélago y bregador más cualificado del Jamper Rosario, el grancanario Juan Espino, lo llevó a la arena en la tercera. Por sacón de camisa y ganchillo derribó a su oponente en un alarde de acometividad y cuando el guión marcaba una actitud conservadora.
El duelo entre los primeros espadas comenzó a disputarse con el marcador 9-10. Por la otra silla se medían el vallero José Ángel Méndez y Álvaro Déniz, joven bastión grancanario del Victoria. Éstos hicieron tres bregas nulas, colocaron 10-11 en el electrónico y la necesidad de llevar la iniciativa quedó en manos de Juan Espino. A Catire IV le valía eliminarse porque Héctor Méndez, capitán del Victoria, le cubría la espalda.
La labor de equipo la desempeña Catire IV a la perfección. Con un compañero por detrás conoce los recursos intrínsecos para hacer avanzar los segundo en el reloj exponiendo poco, pero sin incurrir en pasividad manifiesta. Espino se obstinó en luchar a la izquierda. En las dos primera agarradas llevó la incoativa buscando agarre en la posición zurda. Pocas veces lo consiguió en las bregas iniciales se convirtieron en un mete y saca brazos sin demasiado sentido. Repetidas veces se desarbolaron y volvieron al centro del terrero para reiniciar la agarrada.
Comenzaron el tercer periodo de minuto y medio de tiempo efectivo de brega abocados a idéntico desenlace. Pero Romen tenía consigas claras. Aunque cada segundo transcurrido le acercaba al triunfo final por medio de la eliminación mutua, también incrementaba el riesgo. Quedaba a expensan de un Espino obligado por el marcador.
Entonces Catire IV optó por hacer bueno el lema: "La mejor defensa es un ataque". Aprovechó la persistencia de su rival en volver, una vez más a la izquierda, para arremeter por sacón de camisa. Con su rival suspendido en el aire remató la maña con un ganchillo, que lleva su marca, y desequilibró a su cualificado adversario ante el delirio de la enfervorizada afición de La Victoria.
El triunfo del Victoria Organización Socas fue labor de equipo. Aunque Romen Luis puso el colofón y la emoción final. El desarrollo de un encuentro poco espectacular y marcado por excesivas bregas nulas, posiciones encontradas y dificultad para derribarse, estuvo marcado por Álvaro Déniz. El luchador grancanario afincado en La Victoria hizo un daño inmenso en las filas del Jamper Rosario Vultesa. Salió al terrero con el marcador empatado a tres y derribó a José Luis Mateo. Con 5-4 en el marcador, Vicente Fernández, mandador del equipo de Valle de Guerra, tuvo que ponerle en silla a Víctor Méndez, un hombre con experiencia y que desempeña labores de contención con absoluto valor y precisión.
De entrada, Víctor Méndez adoptó buena posición. Emparejó el hombro con Álvaro Déniz y no dejó hueco él y su adversario. Pero, poco a poco, el luchador del Victoria le fue ganando terreno. Con las dos bocamancas cogidas, el grancanario armó sus luchas llenas de envergadura y poder. Un amago de levantada fue la excusa para proyectar su tremenda tronchada y anotarse la inicial. En la segunda agarrada no se tumbaron, pero en la tercera se repitió la secuencia de movimientos y el ganador.
Después cedió su silla a Marcos Martín y éste agarró con Juan Luis Santana, que había salido en blanco y consiguió imponerse a su adversario en la primera agarrada por amonestaciones. La respuesta del Palilla fue poner de nuevo en brega a Álvaro Deniz, que tumbó al vallero y puso el marcador 8-10.
La labor de Álvaro fue evitar cruzarse con José Ángel Méndez o con Juan Espino. De modo que Vicente Fernández, entrenador del Jamper Rosario Vultesa, no le pudo frenar con ninguno de sus dos mejores hombres, hasta que en el penúltimo enfrentamiento de la luchada, y cuando el equipo vallero había quemado a sus mejores efectivos en la media, consiguió ponerle en frente al puntal C José Ángel. Las agarradas entre ambos fueron nulas.
Hasta ese momento se había visto poca lucha canaria. Tras casi una hora de encuentro, el público apenas se había calentado. Sólo Shane Hernández mostró un destello de calidad que hizo vibrar. El estilista del Victoria agarraba con Jacob García. Éste se impuso en la primera. Pero recibió una media cadera impregnada por el sello de calidad de un maestro. Shane amagó por atravesada, giró el cuerpo y metió el cuadril contrario para vaciar a su adversario. En la tercera y definitiva prevaleció el peso y el poder del luchador palmero del Rosario.
Otras agarradas intensas las protagonizaron el Chavalín y los hermanos Rodríguez del Toro. Después de convivir durante 10 días en Corea del Sur, se enfrentaron ayer. El primer rival de José García fue Fran Rodríguez del Toro. Libraron tres bregas en las que la pugna por ganarle la posición al contrario fue inmensa. Trataron de robarse los hombros para agarrar con ventajas, cerraron los codos para no dejar huecos y cerrar la guardia y, sobre todo, ejecutaron movimientos rápidos. Es ritmo dio vivacidad a una lucha donde prevaleció el peso y la corpulencia de los contendientes. El triunfo se decantó a favor del vallero, que se anotó la intermedia y forzó las amonestaciones de su adversario en la tercera.
El Chavalín y Carmelo
Luego se midió con el elegante Carmelo Rodríguez del Toro, que se impuso en la segunda por ganchillo y vacío en la tercera.
Luego, con el marcador 8-8, Carmelo se encontró con Juan Espino. Tuvieron problemas para adoptar la posición de brega. Del Toro le exigía a su rival que le pegara el hombro. Después de que el árbitro hizo sonar el silbato y dio por buena ambos posiciones, Carmelo resistió la acometida zurda y metida de bajo del puntal vallero. Éste incurrió en amonestación para zafarse del brazo que tan tenazmente el apretaba la espalda. Finalmente, Espino ejecutó un escachón, que resistió Carmelo. La caída fue ajustada y el árbitro Víctor González consultó con sus auxiliares antes de decidir. En la segunda, Del Toro trabó una pardelera en mala posición. Espino la contreó resistiendo la caída y Carmelo se lastimó el hombro.
En la línea de la mejor clase y el depurado estilo actuó Vicente Alonso. Tumbó por atravesadas a Francisco Pérez y después libró dos bregas con Juan Luis Goya. En la segunda y definitiva defendió la cogida de muslo del victoriero y acabó contreándolo por elegante traspiés.
Al final del encuentro, Antonio Hernández "el Palilla" disfrutó el triunfo como el primero. Pero dio muestras de tener los pies en el suelo. El mandador del Victoria no quiso hablar del título. "Tenemos que ir paso a paso", dijo con absoluta mesura. Aunque sí dio rienda suelta a sus emociones para identificarse con la capacidad de decisión de Romen Luis. "Era mejor ir a por él (Espino); aguantarlo era correr demasiados riesgos".
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