ESCRIBIR DE LO QUE quisiera. Que no sólo centrara esta columna con información u opinión referente a los representantes tinerfeños en la LEB Oro. Es más, cuando lo estimara oportuno, podía hacer mención a otros aspectos que no estén relacionados directamente con el deporte de la canasta.
He procurado evitarlo, al margen de por considerarlo un atrevimiento, meterse en lo que uno no domina acarrea errores, porque me parecía poco respetuoso insertar en páginas dedicadas al baloncesto argumentos que nada tienen que ver con el mismo. Cierto es que alguna vez lo he hecho y, si me lo permiten y como me dejan, hoy no sólo ocupa este espacio el Tenerife Rural o el Socas Canarias. Habrá un poco de retales, como si de un disfraz improvisado se tratase.
Me dijeron que podía escribir sobre los equipos femeninos de nuestra Isla aprovechando la disputa del derby este fin de semana. Pero como estábamos en Carnavales y uno se siente orgulloso de la familia que tiene y se sonroja por el escaso tiempo que le dedica, no parecía apropiado privarles a los míos? mejor dicho a las mías, de un paseo por Santa Cruz antes que asistir al encuentro entre Isla y Uni donde, por el resultado, las primeras recuperaron crédito perdido en sus enfrentamientos anteriores con las del Chapatal.
Me dijeron que podía escribir sobre la conveniencia de fomentar y potenciar el baloncesto en los centros escolares, algo que venimos demandando unos cuantos, ante la obsesión de otros por conseguir tener a los niños con mejores aptitudes para la práctica del baloncesto y así obtener triunfos en edades muy tempranas y que a su vez les garantizan un lugar de privilegio cuando se habla de resultados. Somos bastantes los que, aun siendo conscientes de nuestros errores y algunos egoísmos, tratamos de lograr una participación deportiva más numerosa en los Colegios, al margen de establecer prioridades en los resultados. Todos caben para jugar, para hacer grupo, para, en definitiva, formarse como personas con el apoyo de una actividad que les obligue a un rigor de horarios y de disciplina. Los de mejores aptitudes, cuando estén preparados para una exigencia mayor, cuando hayan alcanzado una madurez que les permita disponer de un mejor criterio, serán el orgullo de sus compañeros de clase que irán a verles jugar cada domingo en ese equipo de mayor nivel. Son muchos los que abandonan la práctica del deporte en edades muy tempranas por sentirse saturados y en algunos casos hasta ninguneados por no alcanzar las aptitudes exigidas.
Me dijeron que podía también escribir?¡hasta de Carnavales! Así que aprovecho para reivindicar una final a siete, como mucho, en el concurso de Murgas Adultas. Es difícil digerir un espectáculo de más de cuatro horas de duración cuando se tiene el añadido de que muchas de esas personas llevan en cola, para coger sitio, desde el amanecer.
Y finalizo con mi respeto hacia Los Bambones, por su nivel de compromiso cada vez que cantan. Tuve la oportunidad de verles en directo el sábado y su actuación no desmereció, en actitud, de la que sostuvieron el día del concurso. A eso hay que añadirle la deportividad de su director, Primi, aceptando con buen talante mi condición de ex Triqui.
Como podía escribir de lo que quisiera?
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD