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DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

Lunes de carnaval

4/feb/08 18:47
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Supongo que publicar un artículo como este un lunes de Carnaval no es lo más adecuado. Sin embargo, ya que sin atrevimiento no hay provocación, y sin provocación no hay conflicto, vamos allá. El viernes, mientras las televisiones vernáculas mostraban actos carnavaleros de lo más variopinto, incluida la cabalgata de Santa Cruz, un canal temático emitía un reportaje sobre los esfuerzos de los chinos por contar con un automóvil híbrido de fabricación propia. Esos coches, ustedes saben, que utilizan un motor eléctrico alternativamente con el convencional de gasolina, dependiendo de las condiciones del tráfico, para conseguir un ahorro sustancial de combustible. Los chinos, eso también lo saben ustedes, tienen fama de fabricar productos baratos y malos. Además de copiados, claro. Una imagen que desean cambiar. Para ello, han decidido potenciar el desarrollo tecnológico propio. De forma concreta, el coche híbrido cien por cien autóctono, y a un precio que puedan adquirirlo los usuarios del país, quieren tenerlo en el mercado antes de las olimpiadas de Pekín.

Les ahorro los detalles del proceso no por poco interesantes -todo lo contrario-, sino porque merece la pena centrar la atención en el aspecto político del asunto. Para empezar, me pregunto qué obtuvo este país, hasta ahora llamado España, de sus olimpiadas de Barcelona. Y, por extensión, de la Exposición Universal de Sevilla. La Expo 92, para entendernos en casa. Pregunta de sencilla respuesta: a día de hoy, nada o muy poco. Cierto que la olimpiada elevó el nivel del deporte español hasta un límite con el que antes ni se soñaba. Pero esa excelencia se ha ido reduciendo paulatinamente con el paso del tiempo. Ahora, sin haber descendido hasta la penosa situación previa al 92, volvemos a estar de la media hacia abajo. Salvo en casos concretos, no acaparamos demasiados titulares en la prensa internacional. Excepción hecha, por supuesto, con un chico llamado Fernando Alonso que corre mucho subido a un coche que unas veces fabrican unos y otras otros, pero que nunca sale de una factoría nuestra. Aunque algo es algo. El legado de la Exposición de Sevilla, en cambio, fue nulo de toda nulidad; salvando la circunstancia de que creó un montón de trabajo temporal, y quedaron para la posteridad algunas infraestructuras que nunca vienen mal. En cualquier caso, nada parecido, se mire como se mire, a esa competencia tecnológica emprendida por dos universidades de Shangai para conseguir el mejor diseño posible del mencionado coche híbrido. Bien es verdad que en las universidades de estos alrededores el personal suele estar muy ocupado con otras cosas. Verbigracia, con poner la pata en el cuello del colega para que no levante cabeza. La forma en la que le han amargado la existencia al doctor Meléndez es el mejor ejemplo.

China se moderniza y el mundo avanza, pero nuestros políticos siguen donde siempre. En ese sentido, acaso no merezca la pena deprimirse porque alguien vaya al Parlamento de Canarias no a aportar ideas capaces de auparnos en el tren del futuro, sino a descalificar al contrario. O a dibujar caricaturas. Muy propio del Carnaval, aunque por desgracia un carnaval extendido a todo el año.

rpeyt@yahoo.es

 

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