ES LÓGICO que cada vez le escriban a uno menos, no sólo porque la edad ha hecho que las amistades se reduzcan cada vez más, sino porque ya casi no se escriben cartas personales, de las que han venido alimentándose siempre las comunicaciones, ya que han surgido otros medios y sistemas más modernos para entenderse entre las personas, como el móvil y el e-mail, sin ir más lejos. Pero nunca han estado nuestros buzones tan llenos. Hasta tal punto que en algunas ocasiones quedan fuera del recipiente cartas y paquetes dirigidos a nuestros nombres. ¿Qué ha pasado? Que la propaganda de los comercios, o sea, la publicidad, se ha enseñoreado del buzón. Este está lleno de "rebajas", de ofertas a mejores precios y de tentadores ofrecimientos de artículos de toda clase. En vez de amistades, se ha ido a la búsqueda directa y descarada del cliente.
En esta situación vemos que Correos va a instalar "buzones concentrados" para evitar el reparto puerta a puerta. La dirección territorial del servicio postal está negociando con los ayuntamientos de Tenerife la firma de convenios para que exijan a las constructoras de nuevas urbanizaciones que se adapten a la nueva legislación y contemplen en los nuevos proyectos los citados "casilleros concentrados" para finalizar el reparto.
Todo eso me parece bien, si es para mejorar y hacer más sencillo el trabajo del servicio postal, pero también debería ordenarse el reparto de la publicidad y no que cada vecino tenga la sensación de que está indefenso ante la misma. Bien están las ofertas, y se agradecen, pero no hasta el punto de dejar inservible el buzón.
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