Santa Cruz de Tenerife

Lagartos gigantes de más de un metro vivieron en zonas como Punta del Hidalgo

El biólogo de la Universidad de La Laguna Aurelio Martín Hidalgo asegura que el reptil habitaba lugares no sólo de la costa, sino también de las medianías. En la actualidad, es más pequeño y pervive en el Sur de Tenerife. Estos ejemplares desaparecieron por la introducción de gatos y ratas por parte de los conquistadores.
D. BARBUZANO, La Laguna
3/feb/08 22:14 PM
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En las zonas costeras y de medianías de La Laguna existieron en el pasado lagartos gigantes que llegaron a medir más de un metro de longitud, según aseguró a EL DÍA el biólogo del Departamento de Zoología de la Universidad de La Laguna, Aurelio Martín Hidalgo, quien destacó que en yacimientos de Punta del Hidalgo se han encontrado cráneos de este reptil de 10 centímetros.

El descendiente de este lagarto sigue vivo en la actualidad pero ha visto reducido su tamaño a unos 50 centímetros, y se localiza sólo en los acantilados de los Gigantes y en Guaza. Este reptil se le denomina popularmente como lagarto canario moteado y los científicos le han puesto el nombre de Gallotia intermedia.

El que en la actualidad no existan en el municipio lagunero lagartos gigantes se debe, según Aurelio Martín, a la introducción en la isla de Tenerife por parte de los conquistadores de gatos y ratas que acabaron con la especie, comiéndose a sus crías.

Es de destacar que en los Roques de Anaga vive, además, una forma gigante del lagarto conocido como tizón, que alcanza la longitud de 45 centímetros.

El recordar de los lagartos gigantes del pasado lagunero se debe a que en el Museo del Instituto de Canarias Cabrera Pinto se conservan dos ejemplares de lagarto de los que actualmente viven en el Roque de Fuera de Anaga en número de 350, según han contabilizado los biólogos Manuel Arechavaleta y Beatriz Fariña.

Se habla de la presencia de tres lagartos en el Instituto Cabrera Pinto, dos de ellos de los existentes en Anaga y un tercero, cuya procedencia aún resulta desconocida y mide 58 centímetros de largo, según se hace constar en el informe realizado en 1984 por Antonio Machado Carrillo, biólogo del Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA).

Al parecer, la conservación de los dos lagartos en el Museo del Instituto Cabrera Pinto se debe a que los capturó en 1935 el profesor Telesforo Bravo con una caña y una cuerda en su borde. El citado profesor dijo en su día que vio lagartos incluso de mayores dimensiones a los que no pudo capturar. Telesforo Bravo dejó escrito: "En efecto, allí viven lacertas de color negro, con adultos machos de más de 50 centímetros. Se lograron cazar dos ejemplares no adultos machos. Los grandes resistieron a los más artificiosos procedimientos de caza, manteniéndose alejados prudentemente de toda trampa o manjar".

Comunicación en Bonn

La importancia de los lagartos del Instituto de Canarias Cabrera Pinto motivó que el profesor Aurelio Martín Hidalgo presentara una comunicación de ellos en un simposio celebrado en Bonn, en el que el doctor Hutterer expuso, además, las diferencias apreciadas en las coronas dentarias de los dos lagartos, dando a conocer que no pertenecen a ejemplares de stehlini sino de simonyi.

Con respecto a la historia hay que decir que, desde hace muchos siglos, las islas Canarias han llamado la atención de multitud de naturalistas europeos, que han quedado sorprendidos por la riqueza y variedad de las especies animales y vegetales que las han poblado.

El mismo Charles Darwin se sintió atraído por ellas. Influenciado por las noticias que llegaban a los foros científicos de la época, quiso visitar Tenerife. Pero, desgraciadamente, cuando lo intentó, se encontró con una prohibición a causa de una epidemia de cólera que azotaba la Isla. Su ilusión quedó limitada a una visual desde el Beagle.

El gigantismo

La tendencia al gigantismo en el lagarto tinerfeño pudo deberse a la coincidencia en una misma isla de dos especies muy parecidas entre sí. Para evitar la competencia entre ambas, una de ellas evolucionó hacia formas de mayor tamaño, con dieta herbívora, baja capacidad de reproducción y gran longevidad; mientras que la otra derivó hacia formas más pequeñas, de vida corta y de mayor capacidad de reproducción.

La presencia de grandes saurios en Canarias es conocida desde épocas anteriores a la Conquista, como el comentario que hizo Plinio El Viejo, en el siglo I d.C. de la presencia de grandes lagartos, lo que supone, al no haber estado nunca en Canarias, y que debió leer en algún libro de los viajes del rey Iuba II de Mauritania, enclavado en el actual Marruecos, probablemente en la ciudad de Bolubilis, ciudad que mantenía relaciones comerciales con las Islas.

Pasado algún tiempo, con la llegada de los normandos, alrededor de 1405, comentan la existencia de grandes lagartos del tamaño de gatos que no hacen ningún daño y son muy repugnantes de ver. A finales de siglo XIX, Oscar Böetgger fue uno de los primeros investigadores en estudiar los restos óseos de lagartos gigantes canarios.

Sobre el lagarto moteado canario o lagarto gigante que habitó zonas de La Laguna, hay que decir que es una especie endémica de la isla de Tenerife. Es de gran tamaño y puede llegar a medir hoy en día hasta 50 centímetros de longitud total. Tiene un aspecto robusto, posee una cabeza corta y ancha. Su cola es relativamente larga con respecto a la dimensión del cuerpo. La coloración general del dorso y partes superiores del cuerpo es grisácea.