D. BARBUZANO, La Laguna
Organizaciones de prestigio y una larga trayectoria histórica han remitido una carta al ministro de Cultura, César Antonio Molina Sánchez, en la que, principalmente, le solicitan que tome una decisión "urgente y coherente" sobre la Catedral, por entender que es uno de los edificios más emblemáticos de La Laguna y de importancia histórica y religiosa, cuyo futuro está en peligro por llevar más de cinco años cerrado y sin que nadie tome una decisión sobre su restauración.
Hasta ahora, Madrid no ha respondido, pero en la ciudad no se pierden las esperanzas de que el ministro lo haga en breve, pues muchos son los que afirman que, en caso de no hacerlo, sería "una "falta de respeto" a una ciudad Patrimonio de la Humanidad como La Laguna y sus ciudadanos.
Quienes tomaron la decisión de dirigirse al ministro de Cultura han sido el Ateneo, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, el Orfeón La Paz, el Colegio Oficial de Doctores y Licenciados, Filosofía y Letras y en Ciencias de La Laguna, la Asociación de Vecinos del Casco Histórico de La Laguna, la Asociación de Empresarios Zona de San Juan, la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de La Laguna y la Asociación en Defensa de San Cristóbal de La Laguna.
El escrito fue remitido el día 12 de noviembre del pasado año y se compone de una parte reivindicativa y un amplio informe de la historia de la Catedral, que se remonta al año 1515, cuando el obispo Fernández Vázquez de Arce de Villoria publicó un decreto en virtud del cual se concedía la licencia solicitada por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo y el Cabildo de Tenerife para que pudiera fabricar la iglesia de Los Remedios, sobre cuyos cimientos se alza hoy la Catedral.
El presidente de la Asociación en Defensa de La Laguna, Julio Torres, dijo que "con nuestro escrito, lo que hemos querido, en primer lugar, ha sido manifestar al ministro nuestra preocupación y desasosiego ante la falta de información sobre las acciones a llevar a cabo por Madrid, en aras de solucionar los graves problemas estructurales de la Catedral".
Después de indicarle la importancia histórica, social, cultural y religiosa de la Catedral, las diferentes instituciones y colectivos laguneros creyeron importante enviar al ministro una historia del citado templo para, según dice el escrito, "contextualizar nuestra preocupación, que usted conozca y se haga cargo del interés de los laguneros y laguneras, y en general el pueblo de Tenerife, por ese elemento tan emblemático de nuestra historia y nuestra cultura como es la Santa Iglesia Catedral de La Laguna y que usted comprenda y asuma las razones de la intranquilidad de toda una ciudad, de toda una Isla".
El hecho de que la iglesia lleve más de cinco años cerrada, llevó a los responsables de dirigirse al ministro a decirle que "sobra decir, pues, y siendo bastante mesurados, que las autoridades competentes no se han dado mucha prisa en su restauración. Nada que ver con lo que acaeció allá por 1897 cuando el estado ruinoso que ofrecía el templo aconsejó su clausura".
Ríos de tinta
Las instituciones y colectivos laguneros le han hecho llegar al ministro el dato significativo de que, desde el 30 de junio de 2002 en que se cerró el templo y hasta la fecha, se han derramado ríos de tinta en la prensa sobre la Catedral, relativos al peligro que corre su patrimonio mueble, el deterioro de la iglesia, la cuantiosa inversión en los costosos andamios y los dimes y diretes entre el Gobierno central, Gobierno autónomo o Cabildo. "Todo ello -destacó Julio Torres- sin darse cuenta de que la Catedral forma parte de la idiosincrasia de los laguneros, que piden a gritos su restauración y no entran en el juego político. Todos queremos salvar la Catedral, pues con nuestro patrimonio no se juega".
Los que firmaron la carta dirigida al ministro, después de hacerle constar su desvinculación de cualquier interés político y partidista, le dieron a conocer su preocupación por el estado ruinoso de la Catedral y especialmente por su cubierta, su intranquilidad ante el dilatado cierre y el desconocimiento de una posible fecha de apertura y que en el mes de abril de 2007, el Ministerio de Cultura se concedió un plazo de seis meses para emitir un informe definitivo que decidiera las actuaciones a llevar a cabo, el cual expiró con creces, sin dar a conocer ninguna respuesta de actuación.
Todos estos hechos llevaron a las organizaciones firmantes que representan en parte a La Laguna pidieran al ministro que les proporcione información sobre la decisión tomada en lo relativo a las actuaciones a llevar en el templo, una decisión urgente de actuación y en cualquiera de ambos casos, que les informe de los plazos de ejecución de la decisión tomada.
El presidente de la Asociación en Defensa de La Laguna, Julio Torres, destacó a este periódico que "esta información que reclamamos las entidades socioculturales y vecinales firmantes es muy necesaria para la transparencia en el proceso de rehabilitación de la Catedral, transparencia que redundará en general y difundirá en el pueblo tinerfeño la esperanza de que en un futuro próximo pueda ver mutar en realidad un anhelo que se ha hecho cada vez tan importante, que ya es cotidiano".
Esta actuación como la reciente de Hazte Oír sólo pretende lo que quiere toda la ciudad: "Salvar la Catedral".
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