bruesa 102
tfe. rural 76
Bruesa(23+31+23+25): Carlos Andrade (3), Lelton Brown (13), Andy Panko (15), Bernard Hopkins (10) y Vítor Faverani (12) -quinteto inicial-, Salva Arco (7), Ricardo Uriz (4), Oliver Arteaga (7), Isaac López (17) y David Doblas (14).
Tenerife Rural(16+19+19+22): Edu Sánchez (9), Iván Rodríguez (-), Antwain Barbour (20), Diego Guaita (2) y Gimel Lewis (6) -quinteto inicial-, Francis Sánchez (15), Julio González (4), Fotios Lampropoulos (11) y Kiril Waschsmann (9).
ÁrbitrosÁngel de Lucas y Francisco Javier Bravo. Eliminaron al local David Doblas (32'). Señalaron falta antideportiva a Gimel Lewis (19') y Kiril Wachsmann (39').
Parciales23-16, 54-35 -descanso- 77-54 y 102-76.
IncidenciasaPlaza Toros Illumbe, ante unos 6.500 espectadores. Una veintena de aficionados del Tenerife Rural presenciaron el partido en directo, por iniciativa de la Peña La6.
N. FELICIANO, S/C de Tfe.
Hay partidos en la LEB Oro (pocos) que se pueden ganar jugando por debajo del cien por cien. La gran mayoría de choques requieren un máximo de concentración, trabajo e intensidad para sumar un triunfo. Hay otros, como el de ayer en San Sebastián, que, dada la calidad del rival, exigen un rendimiento incluso superior para poder tener alguna opción. El Tenerife Rural estuvo lejos de mostrar su mejor cara y, preso de una debilidad defensiva impropia de un equipo que quiere jugar el "play-off", cedió de manera inequívoca ante un soberbio Bruesa Guipúzcoa que presentó de manera decidida sus credenciales para el ascenso de categoría.
Y es que, desde el salto inicial, la tendencia era clara: los de Rafa Sanz sufrían horrores para anotar (un punto en los primeros 4 minutos, casi 6 para lograr la primera canasta en juego) y el brasileño Vitor Faverani se iba convirtiendo en dueño y señor de la pintura. A eso había que sumar el hecho de que Antwain Barbour, perfectamente defendido por Andrade primero y por Panko después, era la única esperanza anotadora de los blanquiazules. Ante este panorama Rafa Sanz intentó parar el partido con un tiempo muerto (17-6 minuto 7) tras el que sus jugadores salieron aceptablemente enchufados. Sendos triples de Edu Sánchez y Fotios Lampropoulos permitían cerrar el primer parcial con algo de esperanza (23-16)
El segundo cuarto marcó el principio del fin. El Tenerife Rural sobrevivió mientras le entraron los triples, con un Francis Sánchez particularmente inspirado, y a los de Pablo Laso se les atragantaban la defensa zonal dispuesta por el preparador cordobés.
Los ánimos de los miembros de la Peña La 6 desplazados a San Sebastian espolearon a los tinerfeños, que consiguieron apretar el marcador (31-27). Sin embargo, la alegría no duró demasiado. Los lanzamientos exteriores del Tenerife dejaron de entrar y Laso optó por meterle velocidad al choque, aprovechándose de las perdidas de balón y del inexistente balance defensivo blanquiazul. Como colofón el Bruesa dominaba con claridad el rebote ofensivo, posibilitándole segundas y terceras opciones que dejaron el camino muy allanado al descanso (54 - 35).
López y Andy Panko
Tras el paso por vestuarios, el decorado se mantuvo inmutable. El Tenerife porfiaba su suerte de manara casi exclusiva a los destellos de Barbour y a los puntuales aciertos desde más allá de la línea de 6,25. Demasiado poco para hacer frente al arsenal donostiarra (6 jugadores anotaron más de 10 puntos). López y Panko asumieron el mando de las operaciones y el choque terminó de romperse (63 - 41). Cada pequeño amago de reacción tinerfeña era contestado con un triple, un contraataque o una canasta tras rebote ofensivo. Además, los de Rafa Sanz se reencontraron con viejos fantasmas desde la línea de tiros libres, con lo que se cerró el tercer parcial con un partido completamente sentenciado (77 - 54).
Los blanquiazules afrontaron los últimos 10 minutos con la intención de, al menos, preservar el basket - average del partido de ida. Pues ni por esas. El poderío físico del Bruesa continuaba marcando la pauta del partido, y solo un arranque de coraje de Wachsmann permitió soñar con ese objetivo menor (83 - 65), pero una última aparición del posiblemente mejor jugador de la categoría Andy Panko, acabó de un plumazo con las ilusiones blanquiazules. Los últimos minutos solo sirvieron para el disfrute de la afición local y para certificar que este Tenerife sólo consigue sumar si despliega toda la intensidad de la que es capaz. El próximo viernes visitará el Santiago Martín todo un coco: el CAI. Momento para demostrar que ha aprendido la lección.
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