JORNADA, S/C de Tenerife
-¿Con qué sensaciones llega de Corea del Sur?
-Con que ha sido una buena experiencia para la lucha canaria, tanto deportivamente como por el intercambio en sí. Sólo ganamos una de las cuarto luchas que disputamos, concretamente el entrenamiento para luchadores de más de 90 kilos. Las otras tres las perdimos, aunque estuvimos a punto de imponernos en todas.
-¿Qué aspecto es el que más valora?
-El acogimiento de las autoridades coreanas y el buen trato que dispensaron a nuestros luchadores y al resto de la expedición.
-¿Y título personal?
-El maestro Shin se esforzó para que no nos faltara de nada; Pepe Arbelo, a nivel de nuestra infraestructura y el protocolo; también el entrenador y el preparador y, sobre todo, Norberto Marrero, que estuvo al quite de cualesquiera de los problemillas que surgieron. Trabajó a destajo todos los días.
-¿Qué momento se le quedó grabado en su memoria?
-Más que una situación concreta me marcó ver que la lucha ssirum está a otro nivel. Se mueve en otros parámetros; física y deportivamente está actualmente por encima de la lucha canaria.
-¿Dónde radica esa superioridad?
-Norberto Marrero tomó muestras de medidas antropométricas de los luchadores coreanos y las vamos a comparar con los nuestros. Porque el aspecto físico de los coreanos me recuerda a lo que eran los bregadores canarios hace 10, 12 o 15 años atrás. Pero también nos superan en repercusión y difusión informativa. Es impresionante ver como la cadena informativa nacionales, la NBC, emite en directo para todo el país las luchadas. Pero, además, la televisión rival, la KBS, realiza reportajes. Eso para nosotros es otro mundo y un nivel que se nos escapa. Porque las retransmisiones obtuvieron récords de audiencias. Aquí no podemos ni soñar con eso; nos parece increíble.
-Entonces, ¿hay que mirar para Corea del Sur para seguir evolucionando?
-Me gustaría que tan pronto como Norberto Marrero interprete los datos de las medidas físicas de los luchadores coreanos, los haga públicos para empezar a convencernos del porte atlético de ellos. Eso es lo que me sorprende, porque la lucha canaria tenía ese valor antes.
-¿Qué canarios rayaron a mejor altura?
-Estoy orgulloso del esfuerzo que hicieron todos. Que no se nos olviden las condiciones adversas que soportamos. Me refiero al desplazamiento, las comidas, porque hay luchadores que se adaptaron mejor y a otros les costó más. Pero dieron la talla. Aunque tengo que nombrar a Carmelo Rodríguez del Toro, ya que fue destacado por todos. Una vez más asombró. En todas los enfrentamientos que disputó sólo cayó una vez y fue al estilo ssirum. Pero luego se rehízo y empató con el coreano bregando al estilo de éste y también lo tumbó a lo canario. De modo que en todos los intercambios que ha disputado, no ha caído. Eso es un récord y hay que felicitarlo. Luego, un veterano como Mario Franquis también estuvo a un nivel muy alto. En pesos bajos, Agustín González también tuvo una actuación destacada. Javier Monzón, un luchador muy competitivo, fue otro de los que sobresalió. Aunque todos funcionaron como equipo y dieron la talla brillantemente.
-¿Cómo vive el coreano de a pie los intercambios con la lucha canaria?
-A mí me habían contado maravillas compañeros de otras juntas de gobierno, pero en función de lo que vi, creo que se quedaron cortos. La hospitabilidad es apabullante. No se les escapa un detalle y luego parece que te piden perdón por todo. Nos llevan a hoteles y restaurantes de superlujo. Visitamos el parlamento nacional; en definitiva, es otro mundo. Para nosotros es imposible corresponderles a tantas atenciones y diferencias.
20 años de historia
-¿Sería conveniente guardar testimonio escrito de esas experiencias?
-Hay un proyecto para recopilar una breve historia de 20 años de intercambios Canarias-Corea desde la época de Plácido Mejías, en el 1988, hasta ahora, para hacerle un reconocimiento al maestro Shin. Él ha hecho posible las dos décadas de buenas relaciones. En Corea del Sur es una persona muy reconocida. Nos dijeron allá que forma parte de un colectivo creado para la reunificación y pacificación de las dos coreas.
-¿Convendría ofrecer esa memoria al Gobierno de Canarias para dejar constancia?
-La idea es esperar que la consejera Rita Martín regrese de Fitur para informarle de nuestra experiencia; en la que constatamos la importancia que en Corea del Sur se le concede a estos intercambios. Aunque nosotros nos los tomamos más a la ligera, ellos tienen una estima muy alta a las luchas tradicionales que se practican en el resto del mundo y, sobre todo, a la lucha canaria. Es en la que más se fijan y la que utilizan como piedra de toque. Por eso preparan cada luchada con esmero y tiempo. Hay que tener en cuenta que la temporada de lucha coreana distribuye el tiempo en un 90% para los entrenamientos y el 10% para competir.
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