"MI PATRIA... es... la libertad", decía hace unos cuantos meses don José Luis Rodríguez Zapatero. No sé yo si lo decía en tanto que socialista con cargo de secretario general del PSOE, o lo hacía en tanto que presidente del "Gobierno de España" (expresión acuñada para la campaña electoral). Difícil es saber cuándo un presidente de gobierno actúa o dice como tal o como responsable de partido político. Lo fue con el Sr. González, lo fue con el Sr. Aznar y lo es con el Sr. Rodríguez.
Sucede que el Sr. Rodríguez, con ese hablar engolado que practica y con el que formular una frase puede llevar cinco veces más tiempo de lo normal debido a los silencios interpuestos entre las palabras que han de constituir la frase, podría caer en su trampa de colgar una palabra indebida que quizás habría de corresponder a la frase siguiente o que no se corresponde con su discurrir mental. Hace poco tiempo, y relacionado con esa batería de denuestos, falacias, tergiversaciones lanzadas contra la jerarquía eclesial a consecuencia de aquella memorable concentración celebrada en Madrid en defensa de la familia, decía el Sr. Rodríguez: "Nadie puede imponer ni fe, ni moral, ni costumbres; sólo respeto a las leyes, el ADN de la democracia". Si a continuación hubiese dicho "y el culo contra un zarzal" la engolada frase hubiese adquirido toda su dimensión real de cachondeo puro y duro.
¿Quién impone o se siente capaz de imponer la fe? La fe es un sentimiento que se puede pedir que se tenga sobre algo o sobre alguien. El propio Sr. Rodríguez ha pedido en más de una ocasión que tuviésemos fe en él respecto de sus acercamientos a ETA. Ni él ha podido imponer la fe; sólo pedirla. ¿Quién impone la moral? Es un concepto inducible, para el bien o para el mal, no imponible. No me parece a mí que desde la jerarquía eclesial se trate de inducir hacia el mal. En todo caso, a ese fin se dedican otras organizaciones. ¿Quién impone las costumbres? Cierto es que la tradición establece hábitos a los que uno se adhiere o no en consecuencia con su propia libertad. Pero no se impone una costumbre. Aunque se diga que las costumbres hacen leyes.
"Sólo (se impone el) respeto a las leyes, el ADN de la democracia". Y esto lo decía quien de transgredir leyes y aun la Constitución ha hecho un hábito. Permitir la transgresión desde quien tiene la autoridad conferida para evitarlo es también transgredir. "Prometo cumplir y hacer cumplir la Constitución (?)" debió de ser la fórmula utilizada por el Sr. Rodríguez ante el notario mayor del Reino y en presencia de Su Majestad el Rey para acceder a la presidencia del Gobierno. ¿Se le habrá olvidado?
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