D. B, La Laguna
La tarde de ayer fue bastante triste para el pequeño y mediano comercio lagunero, ya que la tienda Zebina, dedicada desde 1981 a las exquisiteces y en los sesenta a todo tipo de comestibles, cerró sus puertas al público.
La tienda fue muy querida siempre por los laguneros, no sólo por la calidad de los productos que vendía, sino, principalmente, por estar ubicada en la casa donde nació y vivió el afamado pintor Óscar Domínguez y tener en su puerta la obra artística de Julio Nieto, que representa una lata de conservas abierta y que regresará a su antigua ubicación que es en la puerta del antiguo convento de San Francisco en Tacoronte, cuyo ayuntamiento la cedió al referido comercio lagunero.
La tienda se localizaba en la calle Herradores y la fundó hace más de 40 años Adolfo Hernández, que en aquella época vendía determinados comestibles e incluso atendió las cartillas de racionamiento.
En 1981, al jubilarse don Adolfo, su hija, María Zebina Hernández Hernández, siguió con el negocio, aunque le dio otro enfoque comercial como fue el de las exquisiteces. Los laguneros echarán de menos los mejores vinos, quesos, embutidos y dulces artesanales que vendía Zebina, quien está avalada por numerosos conocimientos que motivaron que pertenezca a la Asociación Nacional de Maestros Queseros Artesanos desde 1983. Entre los diferentes reconocimientos cabe destacar el Segundo Premio de Presentación de Tablas de Quesos obtenido en la Feria Alimentaria 90 de Barcelona.
Al vender el dueño la casa de Óscar Domínguez, la tienda ha cerrado una puerta al comercio pero Zebina mantendrá abierta la de la amistad a La Laguna y a sus numerosos clientes y amigos.
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