AGUSTÍN ARIAS, La Laguna
La de hoy, en el Juan Ríos Tejera, está considerada una de las citas esperadas con especial interés por el aficionado canarista. Unas sensaciones que ya se vivieron frente al Bruesa, también con motivo del derby ante el UB La Palma y, más recientemente, aconteció en la visita del Alicante, sin duda el mejor equipo que ha pasado por el "santuario aurinegro".
Sí, el pabellón lagunero se viste de gala para recibir a uno de los integrantes del llamado "cuarteto de lujo" de la LEB-Oro, el Leche Río Breogán, que entrena Paco García.
Si le lector se fija detenidamente en los nombres propios que forman la plantilla del conjunto gallego sentirá la sensación de estar ante un plantel de la LEB con poderes de Liga ACB, cuyo montante económico triplica el caché del Socas Canarias.
Hablamos de Maurice Jeffers, Nacho Ordín, Zach Morley, Jamaal Wade, Dani López, Daniel Clark, José Antonio Rojas, Héctor García, Roberto Morentín, Daniel Kickert, Roger Fornás, sin olvidarnos del gran Devin Davis, ausente esta noche por una grave lesión.
Cierto es -y ahí están los datos estadísticos- que el Breogán no es invencible. De hecho acumula seis derrotas, entre ellas la que sufrió, en el arranque liguero, frente al conjunto de Alejandro Martínez. Pero el triunfo sobre CAI Zaragoza y Alicante, en la Copa del Príncipe, y la necesidad imperiosa de sumar para no perder de vista al líder de la fase regular, harán que hoy el aficionado deba acudir mentalizada para ver sobre el parquet del Ríos Tejera al Breogán de las mejores ocasiones.
Rendir un 150 por ciento
Frenar el juego "diabólico" de Dani López y Macho Ordín, sus directores del juego; impedir el cómodo tiro desde el exterior de Morley, Rojas, Héctor García o Michael Kickert, además de "atar" a Roberto Morentín y Daniel Clark en el interior son las consignas para que la victoria se quede en casa. Difícil, por supuesto. ¿Imposible?, en absoluto. Se juega en la mejor cancha y con el mejor ambiente de la LEB-Oro.
Rendir a tope, incluso por encima del nivel es factible. Y los discípulos de Martínez lo saben. Como son conscientes de la necesidad de trabajarse una defensa en zona 2-3 asfixiante. Porque se hace necesario cerrar el pase al interior y, a la vez, crear el desconcierto en los hombres del perímetro, quienes deben encontrarse en situaciones en las que no ven pases claros como encuentran dificultades para ensayar más allá de la linea de los 6,25.
Y si encima Iker Urreizti y Álex González ofrecen esa alegría en la subida y distribución del balón; Rost, Heras, Detrick y Fariña miran con el mismo descaro el aro, y en la "bombilla" Donaldson, Román, Coego y Cabanas cumplen, ganar al favorito puede ser factible.
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