JESULI no es el ideal (lo era Natalio), pero ilusiona. El Tenerife ha alcanzado un grado de coherencia en todo lo que hace que no puede llevar a mal fin. Este fichaje, -mediante cesión-, es del perfil que caracteriza el proyecto. Bueno técnicamente, versátil, con gol y con hambre, ansioso por volver a su nivel, que dicho sea de paso, fue de los mejores de España hace sólo un lustro.
Jesuli era la tercera opción, pero no estamos ante un segundón. A pleno rendimiento, este andaluz errante mejora sensiblemente a los jugadores que el Tenerife tiene ahora su zona. Su estilo, su regate y su toque de balón van a gustar a la parroquia. Otra cosa bien diferente es precisar ahora si su aportación nos va a acercar lo suficiente al gran objetivo. Su fichaje es una buena noticia en un día de muchas ilusiones para el tinerfeñismo, coronado de la mejor manera posible, porque la gran noticia la teníamos en casa. La contratación de Nino, que va a jugar en el Tenerife hasta 2011.
La gestión es brillante. Comprar a Nino es garantizar el futuro de este equipo, pero además la propia negociación encierra un mérito indudable, porque está hecha manejando la necesidad del vendedor y la identificación del futbolista con el medio que le rodea. Nino ha costado mucho menos de lo que vale, y con su continuidad el Tenerife ha puesto la primera piedra para garantizar su posición de aspirante al ascenso en los años sucesivos. Si el club consigue traerle un compañero de su nivel, el reto no debe pasar de junio de 2009, o sea, tal como estaba contemplado en las previsiones de este Consejo.
Eso es tener proyecto.
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