FRANCISCO BELÍN, Tenerife
La "riña" en cocina -entendida de forma figurada, claro está- sacó lustre el pasado año a lo mejor de ambas cocinas y temperamentos. El resultado, colosal y una lanzadera para repetir experiencia.
Por un lado, los hermanos Manu y Toto Regalado, almas e intérpretes culinarios del restaurante sauzalero La Retama; por otro, Liberio Cattano (Libe), el hipotético desenfado de inspiración italiana al servicio de una coquinaria precisa y sutil.
El dueto repite excelencias y Libe anda los últimos días, y hasta este domingo 3 de febrero, mano a mano en los fogones de La Retama de los Regalado. Eso sí, propuestas renovadas y juntos pero no revueltos.
Manu resalta que el éxito y el hecho de que un buen número de comensales se perdieran la primera semana gastronómica en el pasado mes de octubre han sido acicates para "volver a las andadas".
Cabe resaltar que vale la fórmula adoptada en la primera semana, con la que el comensal puede "entrecruzar" sabores de ambas cartas o, incluso, que los cocineros sugieran un menú degustación.
Primero, el invitado. Libe agasaja con berenjena a la toscana, de entrante -género que domina a las mil maravillas- o ensalada de alcachofas, huevo escalfado y crujiente de bacon. Evidentemente, las pastas frescas con la dimensión que sabe otorgar el cocinero bien valen la pena una incursión, por ejemplo, unos tagliolini a las finas hierbas o los tortelloni de calabaza con infusión de parmesano, un clásico sinónimo de delicadeza.
Las viejas en costra de pan son una gozada, pero este comentarista recomienda el sabrosísimo conejo en papilote, todo efecto en aromas y texturas.
De Manu y Toto Regalado hay que prepararse también ante su dechado de "potencias mesuradas" de mesa y mantel. La ensalada de pulpo con vinagreta de moluscos canarios puede encadenar con un huevo de nuestras gallinas cocinado a baja temperatura con crema de morcilla y papas o los puerros gratinados con almogrote, una delicia. Más aún y por mencionar: estrellas de chipirón con corazón de tomate y aire de su jugo. Subiendo de tono, un lomo de bacalao frito con caldo corto de burgados y cilantro es plato de empaque para los amantes de los frutos del mar, mientras que a los carnívoros toca un magret de pato con salsa de miel de palma y papas al romero rotundo. De postre, fondant de chocolate caliente con crema de albaricoque al té de jazmín (Libe) y sopa de chocolate blanco con fresas maceradas en vinagre y helado de frambuesa (Manu y Toto).
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