1.- Ustedes, inteligentes lectores, sabrán por qué, pero con la apertura parcial del sumario de Las Teresitas comenzó la campaña electoral. Empieza la fiesta. El jaleo coincide con los Carnavales, que antes eran tiempo de chanza, pero ahora todo se lo ha cargado la seriedad de las murgas, que hace mucho que no hacen gracia, a pesar de que debo reconocer que arrastran multitudes. Yo lo perdono todo. Pedro , el hombre que pintó mi casa, y su hijo, su ayudante, eran miembros de Los Guachipanduzy; yo creo que ya no existen. Esa murga, que no hacía gracia tampoco, me puso de chupa de dómine, pero aunque no la comparta -por obvias razones-, respeté su opinión. Tampoco me quedaba otro remedio. Creo que me han vuelto a sacar los murgueros, ahora con aspecto de marrano. Da igual: dicen Les Luthiers que chancho limpio nunca engorda, lo cual me llena de desazón porque me tenía por un tipo aseado, a pesar de mi condición actual de gordito relleno, tras abandonar momentáneamente los polvos del doctor Meléndez .
2.- El teatro electoral para el PSOE va a ser lo de Las Teresitas. Yo animo a CC y al PP que vayan a Fiscalía y pregunten qué pasa en La Gomera. Lo llevan con sigilo exquisito, pero en La Gomera ocurren cosas. Los partidos de la oposición no tienen información porque no manejan la policía; la policía la maneja el PSOE. La Fiscalía depende orgánicamente del Gobierno, a pesar de sus intentos de declararse independiente. No lo es, quizá porque tampoco debe serlo, aunque sería terrible que un Gobierno pudiera utilizarla en su beneficio. Hablo en hipótesis.
3.- Con la apertura parcial del sumario más extenso de los últimos tiempos (no sé si lo superó el extraño caso Bango , ¿recuerdan?, que fue archivado después de tanto disparate), comienza la campaña electoral. Los partidos se enzarzan en la tarea, no de presentar programas susceptibles de ser cumplidos, sino en la de engañar al electorado con las consabidas subidas de pensiones, la entrega de diezmos y primicias a las que dan a luz, reducir impuestos a todo titirimoche, reformar la ley del aborto, dictar no sé qué norma para que a los negros no se les llame negros sino gente "de color" y a los gays (que no es palabra española) no se les aluda con la peyorativa "mariquita" (que yo, por cierto, detesto, no porque una ley me lo imponga, sino porque tengo mucho respeto a los homosexuales). Y Coalición Canaria vendiendo la entelequia de los hospitales del Norte y el Sur (que se morirán de viejos antes de nacer) y el anillo insular, que es la obra más veces comenzada de la era contemporánea. Buenos días a todos y a todas (je).
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD