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Vino, cantó (genial) y se marchó

Elton John cumplió su palabra y actuó anoche por primera vez en Tenerife ante más de 20.000 personas. La estrella británica dio toda una lección al piano y su voz retumbó en todo Adeje, pero marcó mucho las distancias con un público que quería ver su versión más desenfadada.
25/ene/08 18:39
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J.DÁVILA / G.JIMÉNEZ, Adeje

A casi 200 metros de distancia, a Elton John se le veía bastante peor que en un televisor de los de toda la vida, es decir, de los gruesos. Con un aroma a hierba recién cortada y a dos velas se podía distinguir en el epicentro del escenario su dorada cabellera. Apareció vestido casi de luto, con un largo chaqué que llevaba un aparatoso adorno en la espalda con la leyenda "Magic Music" , un pantalón oscuro con adornos morados, con unas gafas granate y bisutería. Más de 20.000 personas se dieron cita anoche en el campo de golf Costa Adeje para asistir a un concierto que duró dos horas y media. En cuanto la tarde se fue a "dormir" se abrieron las puertas de un recinto natural de enorme belleza, con la silueta del Roque del Conde en la trasera de un escenario iluminado por una enorme luna llena. Las últimas horas de luz permitieron distinguir con una exquisita nitidez el contorno de las islas de La Gomera, El Hierro e incluso La Palma

Ciento ochenta segundos le "regalaron" a los fotógrafos los asesores del músico, justo el tiempo que se alargó la primera canción (Funeral for a Friend). En cuanto se acabó la limosna -la idea inicial era la de no conceder ni una milésima-, adiós a los retratos de una estrella del pop en horas bajas que, al parecer, se siente maltratado por un sector de la prensa española. Puntualidad inglesa, un arranque algo existencialista y guitarra y piano; bastantes cuerdas y teclas en el descorche de una velada preciosa. Al final del segundo tema el invitado "chaporreó" un "buenas noches Tenerife", saludó en su lengua materna a la legión de británicos, que eran los más felices mientras rendían culto al alcohol y sacó de su caja de música lo mejor de su extenso repertorio. "Relieve"; "Daniel is leaving"; "Beyond the yellow brick Rocat" o "Tiny Dancer" sólo estimulaban a los anglosajones.

El piano no tiene secretos para un compositor que ayer tiró por el camino del medio para liquidar su cita canaria. Estuvo genial, marcando de principio a fin que es un cinco estrellas o un pata negra (para los españoles), pero sus dedos no desprendieron el calor que reclamaban sus "fans" hasta después de las once de la noche. Parecían estar fabricados con trozos de hielo. Eso sí, del frío más hermoso del mundo, pero de puro hielo. Y es acudir a un recital de este perfil conlleva este tipo de riesgos. De repente, se apagan las luces y todo lo que viene después es demasiado formal. Es como situarse delante de un semáforo; un conductor sabe que después del verde viene el amarillo y al ratito el rojo. Todo estaba dentro de un guión demasiado rígido. ¡Elton, la gente quería un poco de desenfreno en tu primera visita a Canarias! Y es que los primeros treinta minutos de espectáculo tuvieron demasiado jazz, ritmos lentos y muy sonoros en el marco menos apropiado. Buena voz, una banda magnífica y, de repente, Elton John pega un giro para meter en liza "Perfect day"; "Crocodile Rock"; "Candle in The Wind"; "Bernie And the Jets" o el conocidísimo "Don't Let Sun Go Down On Me". Dos horas de concierto tuvieron que pasar hasta que el solista se soltó el pelo.

Como conclusión, Elton John estuvo de manera fugaz en Tenerfirfe, donde pasó lo justo y necesario. A las 00:00 ya estaba en su jet privado y no durmió Tenerife.

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