G. MAESTRE, S/C de Tenerife
Cuando esta noche se presente en el espacio cultural de CajaCanarias la Fundación Canaria Carlos Salvador y Beatriz, será un sueño más cumplido para Salvador y Aurora, los padres de los jóvenes que han dado nombre a la fundación y que fallecieron inesperadamente en un accidente de circulación en el año 2001.
Después de que la vida les asestara el más duro golpe que unos padres pueden sufrir, Salvador y Aurora descubrieron un legado inesperado: su hijo era un magnífico escritor y, con el paso del tiempo, había acumulado discretamente tanto material que, una vez publicado, se convirtió en tres libros. Con la intención de rendirle un modesto homenaje, reunieron capital suficiente para publicar toda su obra, pero lo cierto es que no contaban con que fuera todo un éxito de ventas, así que, con el referente lograr que la cultura tenga el máximo espacio posible en cualquier parte del mundo, el dinero que recaudaron lo destinaron en su totalidad a enviar material escolar a diferentes partes de Latinoamérica.
Sin embargo, la herencia de Carlos Salvador y Beatriz sólo acababa de comenzar a fructificar, porque como ángeles inspiradores, han logrado que sus padres, lejos de sentarse en un sillón a llorar su pérdida y a encerrarse en su dolor, no cesen en el empeño de seguir trabajando por los demás y constituyan esta fundación que, además de los proyectos en el otro lado del Atlántico, convocará premios anuales para que jóvenes de edades similares a las de Carlos Salvador y Beatriz tengan la oportunidad de desarrollar sus inquietudes literarias y sus investigaciones dentro de la rama de la Psicología.
Un ambicioso proyecto que cuenta ya con el apoyo de numerosos amigos y socios que están convirtiendo a la fundación en todo un éxito. Y es que, aunque formalmente se presenta ahora, la fundación lleva trabajando desde el año 2005 y tiene a sus espaldas la satisfacción de haber cooperado en la construcción de bibliotecas o en la dotación de escuelas que carecían de los recursos mínimos, o incluso en la formación de profesores en países como Perú, Bolivia y Paraguay.
Pocas veces una tragedia personal tan dura se transforma en un proyecto tan hermoso y con tanta repercusión para quienes realmente necesitan una oportunidad.
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