EFE, Caracas
La compañía petrolera de Venezuela (Pdvsa) se sumó ayer a la lucha contra la escasez de alimentos, atribuida por el Gobierno al acaparamiento y al contrabando hacia Colombia, en cuya frontera se reforzó el control militar y la confiscación de camiones.
Durante la noche del domingo y hasta la madrugada de ayer fueron retenidos 18 camiones en carreteras secundarias de la frontera con 500 toneladas de alimentos, que, según dijo el jefe militar fronterizo, general Gabriel Oviedo, "irresponsables sin escrúpulos que, a pesar de tener en cuenta la necesidad po-pular, pretendían llevar a Colombia".
Tras destacar que "todo el personal militar acantonado" regularmente en la frontera, cuyo número no precisó, trabaja en el operativo, reveló que ha recibido desde Caracas el refuerzo de un centenar de agentes de la Guardia Nacional (policía militarizada).
El ministro de Energía y Petróleo y presidente de la estatal Pdvsa, Rafael Ramírez, celebró la labor de la Fuerza Armada y "el golpe al contrabando". Dijo que la Pdvsa se sumó al combate contra la escasez.
Ayer, la petrolera inició la venta directa de 74.000 toneladas de alimentos que importó recientemente desde Argentina, Brasil y Uruguay, detalló Ramírez.
Se trata de leche, pollo, azúcar, arroz, aceites, carnes, granos y enlatados, productos que se sumarán a otras 150.000 toneladas "que ya estamos importando y que vamos a seguir reponiendo y reponiendo" periódicamente "hasta derrotar definitivamente el tema del desabastecimiento", subrayó el ministro de energía y Petróleo desde el fronterizo estado del Zulia.
Según el general Gabriel Oviedo al control fronterizo se está incorporando la población, como pidió el domingo el presidente del país, Hugo Chávez, "y mientras más se sumen más rápido acabaremos con este problema", dijo.
Agregó el general Oviedo que aparte de la confiscación de camiones "tomamos el control de 16 comercializadoras".
El general aseguró que "estamos enfrentando una figura que se había constituido a lo largo del eje fronterizo: comercializadoras que recibían grandes cantidades" de alimentos que vendían "de manera clandestina, en horas nocturnas, para que fueran llevados a Colombia".
Esta operación forma parte de un plan anunciado por el presidente, Hugo Chávez, en momentos en que dice temer que sus opositores saquen provecho de la escasez y del agudizamiento de la tensión entre su país y Colombia.
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