COLPISA, Jerusalén
Israel reaccionó ayer a los reproches internacionales lanzados desde la UE, la Liga Árabe o Egipto dando una ligera marcha atrás en el embargo impuesto el pasado jueves a Gaza, que el domingo desembocó en el cierre de su principal central eléctrica por falta de combustible y el apagón para el 33% de la población palestina que depende de ella. Ya por la noche, con la capital de la franja de nuevo a oscuras, el ministro de Defensa, Ehud Barak, se doblegaba a las presiones y daba su autorización a la entrada en la franja de un único cargamento de fuel para generadores, gas para cocina y productos sanitarios.
Barak anunciaba el permiso como una medida de gracia. "Parece que en Gaza han recibido el mensaje, el disparo de kassam ha disminuido, sólo ha caído uno.
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