COLPISA, Roma
El gran modisto italiano Valentino, que presenta mañana en París el desfile que coronará sus 45 años de carrera, confió ayer a la prensa italiana que ante el horizonte de su jubilación, su mayor tristeza es no haber formado a una especie de "hijo espiritual" que se haga cargo de su firma ante su inminente jubilación .
El prestigioso modisto manifestó al diario Corriere della Sera: "¿Lo que lamento más? No haber tenido tiempo ni tampoco ganas de haber formado a un joven dispuesto a ocupar mi lugar. Si no lo hice fue porque me gusta concentrar todo: la idea de ceder el puesto nunca me entusiasmó".
"Voy a echar de menos no dibujar más, pero sobre todo este mundo y este ambiente. Pero la moda, lo repito, se ha echado a perder. Todo el mundo hace las mismas cosas. Faltan desafíos, creatividad y alegría. Ahora, sólo se trata de hacer negocio", declaró el modisto, de 75 años, en otra entrevista al periódico La Stampa.
Sobre sus planes una vez que abandone el oficio, el diseñador no da demasiados detalles. La jardinería, sobre todo cultivar rosas, sus cinco perros de raza o el esquí en Suiza son algunas de las pasiones de Valentino, quien también tiene planes para "diseñar trajes de ópera".
Grandes modelos como Eva Herzigova, Claudia Schiffer o Karen Mulder participarán en su último desfile en el museo Rodin de París. Una de las "top" preferidas por el modisto faltará a la cita: Carla Bruni. Valentino afirma que "intenté hablar con ella pero está muy ocupada en este momento. Es una mujer magnífica, adecuada para el Elíseo. Tiene todas las cualidades para ser una first lady".
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