Comienza el año regalándonos el Gobierno socialista, presidido por el campeón de la sonrisa de hielo, en su recta final legislativa y esperemos que definitiva políticamente, por el bien de España y de los españoles, un impuesto preventivo -el famoso canon digital-, enfrentándose de camino a la oposición y a la inmensa mayoría de los consumidores, y apoyando sectaria y descaradamente a "los artistas" progres del "no a la guerra" y del "sí al forrarnos los bolsillos", a costa de los parroquianos que queramos comprarnos algún artilugio, aparato o medio electrónico que puedan, o simplemente tengan, la posibilidad de ser utilizados para realizar una copia. Dicho canon no deja de ser un impuesto preventivo; por consiguiente, injusto e inmoral; es un canon contaminado y dudoso, que pone de relieve la sospechosa connivencia del PSOE con la Sociedad General de Autores Españoles (SGAE). De hecho, la ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información ha nacido sin futuro, al no contar con el consenso de los dos partidos mayoritarios del Congreso de los Diputados. Además, dicho canon no deja de ser una medida arbitraria que sólo encarece una serie de productos mayoritariamente de uso privado: CD vírgenes, DVD, teléfonos móviles, lápices de memoria, MP3 y MP4?; lo que viene a significar unos ingresos para los chicos de la SGAE de entre los 110 y 120 millones de euros al año. No contentos con la chulería y con la prepotencia de la que suelen hacer gala, los señoritos del progresismo del puño y la rosa encima tienen la desfachatez y la desvergüenza democrática de amenazar al principal partido de la oposición con que "tomarán buena nota" por haber votado en contra de su pretendido expolio. El problema de esta izquierda que sufrimos es que su indigencia intelectual pasa por confundir la defensa de los derechos de autor y de la propiedad intelectual con el atraco a mano armada; y lo hacen con la intención de generar unos pingües beneficios a costa siempre de los más débiles: los consumidores. El hecho de hacer una copia privada de un documento es para estos chicos de la pancarta fácil un hecho merecedor de un impuesto llevado a cabo de forma masiva, convirtiendo por ello a todos los consumidores, sin excepción, en presuntos culpables de un posible delito de piratería. El PSOE se ha dejado arrastrar - tampoco es que les cueste mucho trabajo dejarse- a un debate que se ha pervertido y que, al final, se ha embarrado por culpa de la manipulación y la demagogia de quienes creen que el fin justifica cualquier medio. Y no es así, ni muchísimo menos; sobre todo teniendo en cuenta que la SGAE es una entidad privada que, encima, se caracteriza por su no transparencia, y cuyos mecanismos de control son más que mejorables. El Gobierno socialista ha perdido una oportunidad de oro -y van ni se sabe-, al darle la espalda a un sector del electorado, esta vez una inmensa mayoría de lo jóvenes, que son, en definitiva, los que utilizan dichas herramientas para uso privado, y que no comprende por qué se les ha de castigar con una especie de multa para enriquecer, aún más, a un determinado lobby, como es el caso de los artistas que permanecen próximos ideológicamente al PSOE. Ahora sí que "hay motivo" para cabrearse y darles la espalda a estos indocumentados con más cara que espalda y, de camino, engrosar con nuestra firma el manifiesto, de más de un millón y medio de ciudadanos, que se oponen a dicho impuesto; a la vez que podemos trasladar dicho enfado para cuando, dentro de unos meses, llegue la hora de votar, mandar a hacer puñetas de una vez a estos impresentables, que no sólo confunden el "conejo de Zapatero" con la inflación, sino la defensa de la cultura y la propiedad intelectual con el apoyo a unos determinados sectores que quieren vivir y hacerse ricos a costa de sus conciudadanos.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD