... El decreto de disolución de las Cortes publicado la semana pasada por el Boletín Oficial del Estado supone la salida oficiosa de la precampaña hacia los que son los comicios generales más extraordinarios desde la Transición. Extraordinarios por extraños, por poco frecuentes. Por vez primera un Gobierno se enfrenta a su segunda legislatura sin opciones de mayoría absoluta o, al menos, de consolidar sus resultados. La UCD incrementó en dos los escaños en 1979, el PSOE batió todas las marcas en su momento y el PP logró 183 diputados cuando 4 años antes vivía una amarga victoria. En esta ocasión, los socialistas parten como favoritos, pero no con la ventaja que sería de esperar. Con un PP que le anda al acecho, Canarias es una comunidad autónoma clave para el partido de Rodríguez Zapatero, que tiene importantes posibilidades de sumar diputados en las Islas con respecto a los que obtuvo en 2004. Prueba de lo que conservadores y socialistas, también nacionalistas, se juegan es la elección de candidatos con un peso electoral indudable, aunque para ello hayan tenido que acudir a las instituciones recién elegidas. Son los casos de Ana Oramas en La Laguna, José Segura en la Delegación del Gobierno y de José Luis Perestelo en el Cabildo de La Palma.
... Todos estos partidos han elegido ya, además, a sus cabezas de lista. Sólo queda el PP por designar a sus "números dos" que, en el caso de Tenerife, nadie duda de que será el ex presidente del Parlamento de Canarias Gabriel Mato -que será anunciado hoy previsiblemente-, pese a los rumores que en las últimas semanas apuntaban a que los suyos lo reservaban como posible candidato al Parlamento europeo. Los socialistas han optado por José Segura y Gloria Rivero y por los citados Ana Oramas y José Luis Perestelo los nacionalistas, a los que estas elecciones se les han puesto cuesta arriba por la indudable polarización de las opciones entre los modelos de la izquierda y la derecha. Todos ellos, candidatos de peso para tratar de deshacer un empate que, en todo caso, dependerá de la participación.
... Si se revisan los datos de las elecciones generales que se han celebrado en España en los últimos años se puede comprobar una ley que se ha convertido casi en general y que indica que cuando sube la participación gana el PSOE y que cuando ésta disminuye notablemente, gana posibilidades el PP. Por tanto, el resultado está en esta ocasión única y exclusivamente en manos de los electores, que deberán elegir entre dos modelos claramente ideologizados.
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