CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
Abraham Fuentes Fernández es el último mecánico de El Toscal. Su aspecto bonachón se rompe cuando se le ve fumando un gran puro, pero vuelve nuevamente a mostrar paz el tono de su voz y su entorno.
En ningún taller que se precie puede faltar un calendario con una hermosa joven que muestra sus virtudes y el de la calle San Miguel, número 40 no va a ser menos. Tampoco faltan las piezas de recambio colgadas con clavos a la pared y un techo que cubre sólo los laterales de un gran salón donde muchos coches estacionados dan buena muestra de que Abraham Fuentes es querido no sólo por ser un buen profesional de "apretar y soltar tuercas", sino por ser una gran persona que no duda en ayudar a quien se lo pide.
Contando los meses.- Apenas faltan tres meses para que se jubile y recuerda de los 45 años de trabajo que en el barrio, antaño, se podía trabajar con tranquilidad porque habían muchos que ejercían profesiones como la de tapicero, ventera y costurera, entre otras, y actualmente todas esos trabajadores han ido desapareciendo.
Los edificios altos han dejado al taller de Abraham Fuentes rodeado y al entrar se puede ver en una de las dependencias una silla pequeña en la que se sentaba una de sus hijas hace muchos años.
"Aquí se cogían camiones viejos y los reconvertíamos en grúas que con el tiempo fueron las Autobianchi. Corrían los años 70", dice Fuentes Fernández, aunque no olvida que sus inicios se remontan a cuando sólo contaba con 13 años y acudía al taller de Alejandro Rubio, en el antiguo cementerio, donde recibió cogotazos, limpió mucho y siempre estaba con grasa en las manos.
"Aprendí a base de cogotazos, de limpiar mucho y, sobre todo, me mandaban a apretar y a aflojar los tornillos de los Ford cuatro, que son los que se colocaban en las paradas del muelle. Arreglé mucho coche para el cambullón", dice Abraham rememorando todos y cada uno de los lugares donde ha ejercido su profesión. Fuentes Fernández llegó a tener una estación de servicio antes de dedicarse plenamente a reparar coches pasando por reconvertir los camiones en grúas.
Ya no es como antes.- "Ahora todos los turismos tienen mucho de electrónica y mucho plástico, mientras que antes se hacía todo mucho más artesanal a la hora de construirlos. La mecánica está hoy muy difícil", dice con una sonrisa al tiempo que puntualiza, mientras explica detalladamente, cómo se reparaban antes los coches, y aclara que antaño se tardaba una semana en arreglar una avería y ahora, con tanto avance y que todo te lo venden en las agencias, tardan dos días.
El mecánico de El Toscal dice que no cobra los 21 euros por hora, ya que "si fuera a cobrar la hora ya habría cerrado. La gente no es como antes, que venía y hacía revisiones completas, sino que ahora te llegan y te dicen hazme lo mínimo porque voy a vender el coche. Siempre he trabajado para currantes y por eso siempre cobro lo mínimo. De ahí que tenga el taller lleno". A Abraham Fuentes no le duele reconocer que "el trabajo de autónomo es muy duro y aunque no ganes tienes que pagar impuestos y empleados".
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