La Laguna
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Una lluvia de euros cae sobre las viviendas del casco

Ayuntamiento, Gobierno de Canarias y Estado subvencionan con más de 650.000 euros a 72 dueños de viviendas del casco lagunero para que adecenten sus casas con el objetivo de dibujar un panorama que haga justicia a una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Tres de ellos cuentan a EL DÍA su historia.
20/ene/08 18:36
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F.A. FERRER, La Laguna

La declaración de La Laguna como ciudad Patrimonio de la Humanidad no sólo da a entender la relevancia de su historia y la importancia de su desarrollo cultural, también comprende ciertas responsabilidades. Como la de mantener en buen estado aquello por lo que eres diferente al resto de ciudades, esto es, su arquitectura, sus casas, las que desde hace siglos han ido construyendo y conformando todo un Patrimonio único en las Islas digno de ser admirado por la humanidad, por toda.

Con este objetivo por bandera, el Gobierno de Canarias, el Estado y, en mayor medida, el Ayuntamiento de La Laguna, acordaron en 2006 un proyecto económico para rehabilitar el casco de la ciudad. Mediante subvenciones, aquellos propietarios de viviendas que tuvieran en mente adecentar sus hogares, tanto interior como exteriormente, podrían solicitar estas ayudas que, como explicó la concejala de Patrimonio, Cruci Díaz, podían cubrir como máximo "el 50 por ciento del gasto de la obra o 15.000 euros". Aunque las primeras estimaciones pensaban que sólo acudirían a solicitar las subvenciones los propietarios de unas 38 viviendas, finalmente fueron 72 las aceptadas.

Las tres administraciones contribuyeron con más de 650.000 euros a, como aseguró la edil de Patrimonio, "ayudar a la gente para que se gaste el dinero bien y que, poco a poco, puedan ir solapando las obras en sus viviendas". Algo que ocurrirá cuando salgan las siguientes subvenciones previstas para 2009.

"El objetivo -afirmó Díaz- es rehabilitar las viviendas comprendidas en el Área de Rehabilitación Integral del Casco". Para ello, los 72 propietarios de las 72 viviendas tuvieron que acudir a la Ventanilla Única para arreglar todo el papeleo, que "es mucho, pero necesario", reconoció la concejala.

En esta Ventanilla, dos chicas jóvenes, una arquitecta y otra abogada, son las encargadas de guiar durante el costoso proceso a todos y cada uno de los propietarios. Una labor encomiable y efectiva, pues ante semejante pila de documentos muchos quisieron echarse atrás.

No ocurrió así y, a excepción de aquellas solicitudes desestimadas por no cumplir con los requisitos previstos, solamente 6 de 78, el resto cumplió perfectamente con los trámites y obtuvo su recompensa.

De todos ellos, EL DÍA se puso en contacto con los dueños de tres viviendas subvencionadas para conocer de primera mano sus impresiones, los arreglos que habían llevado a cabo y sus sensaciones durante el proceso.

La casa Granero, siglo XVI.- Jesús Gil compró hace poco más de 6 años la casa Granero, del siglo XVI, en la calle Viana. Desde entonces, este trabajador de una centralita ha dedicado fines de semana, puentes y vacaciones a restaurarla. "Cuando llegué esto era un nido de ratones y ocupas", cuenta Gil. Hoy, la vivienda combina el estilo arquitectónico canario con materiales nobles, los elegidos por Jesús para arreglar la casa. Él, como muchos otros, conoció las subvenciones por la prensa y no lo pensó dos veces. Realizó el papeleo y obtuvo la cantidad máxima, 15.000 euros, para reparar "el entablonado del piso superior, la cubierta del piso inferior y las puertas". Pero esto no es suficiente, simplemente es una pequeña ayuda para alguien que no se "atreve a calcular lo que me he gastado aquí". De hecho, para ahorrar gastos, Gil decidió hacer él mismo aquellos trabajos que sus manos le permitían realizar. Consciente de que aún falta "un año para que pueda venir a vivir aquí con mi familia, volveré a pedir la subvención para acabar cuanto antes".

Un baño especial.- El caso de la familia de Begoña Corbella es quizás el más gratificante. La casa de esta familia es muy antigua, de principios del siglo XX. Como tal, se trata de una vivienda húmeda y fría y sin las condiciones propias para facilitar la vida de alguien de movilidad reducida. Y es que Begoña y su pareja tienen una hija de siete años con unas limitaciones físicas que le impiden valerse por sí misma. Al necesitar ayuda para hacer las acciones más cotidianas que uno pueda imaginar, como bañarse, Begoña solicitó la subvención principalmente para adaptar el baño a las necesidades de su hija. Para ello contó con los 12.500 euros de la subvención, si bien el presupuesto de la obra era de 25.000. Con este dinero pudieron hacer, entre otras obras, alcantarillado, instalación eléctrica, carpintería y calefacción, un plato de ducha a su medida, esto es, a la altura de su pecho, para que tanto Begoña como su marido pudieran ayudar a su hija con facilidad.

Techo con goteras.- María Candelaria Yanes y su marido compraron una vivienda en la calle Viana. Con las lluvias y como es norma en La Laguna, vinieron las goteras y las humedades. Cuando conocieron las subvenciones acudieron a la Ventanilla Única, y como aseguró María, "quedamos encantados con el trato de las niñas". De ahí obtuvieron los más de 10.000 euros con los que pudieron arreglar la azotea y las humedades. Pero también les dio para pintar la fachada y cambiar las ventanas. Todo ello en apenas unos meses desde que obtuvieron la subvención. Ahora, como el resto, "pensamos pedir nuevas ayudas porque no somos gente pudiente y nos hace falta el dinero para arreglar lo que está estropeado en nuestro hogar".

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