LOS PROBLEMAS del día a día, la mayoría de las ocasiones, nos impiden tener una visión global de nuestro mundo. Por eso, una de las mejores formas para tomar consciencia sobre la realidad que nos rodea es alejarse de ella y verla con la perspectiva del que la mira desde fuera, una perspectiva que, sin lugar a dudas, nos ofrece una imagen muy positiva y optimista de La Gomera, pues aunque sea cierto que aún tenemos mucho camino por andar, no es menos verdad que en poco tiempo hemos recorrido un largo trecho y que nuestra senda avanza hacia la mejora de la calidad de vida, el progreso y el desarrollo sostenible.
Los hechos de los últimos diez días corroboran esta afirmación y hablan de un modelo insular que, igual que en el resto del Archipiélago canario, está muy ligado al motor turístico, pero prima la recuperación y la conservación de nuestros tesoros naturales, costumbres y tradiciones; hace énfasis en la potenciación del sector primario para que sirva como el mejor aliado de la economía insular y, además, ensalza las singularidades de nuestra cultura.
En La Gomera avanza de forma imparable una importante actuación que pronto será una realidad y que se localiza dentro de la Reserva Natural Especial de Puntallana, justo en el lugar donde se encuentra el santuario de la Patrona insular ( la Virgen de Nuestra Señora de Guadalupe), respecto al que es necesario recordar al Gobierno regional la necesidad de que defina de forma definitiva los criterios que permitan edificar un templo en los términos que la sociedad gomera demanda.
El paraje natural de Puntallana, y concretamente la zona de Punta Ávalos, ha estado durante décadas afectada por la acumulación incontrolada de residuos, de modo que nos hemos propuesto eliminarlos. Hablamos de la regeneración de un antiguo vertedero que se terminará en marzo. Ya se ha hecho la limpieza de la pista y se comenzó a ejecutar el muro de mampostería que delimitará el lugar; se ha iniciado la limpieza de los fondos marinos; también trabajan los escaladores en las paredes verticales del acantilado, y una vez concluya su labor comenzará la limpieza de la playa, para luego proceder a la plantación de vegetación autóctona.
El proyecto de regeneración del antiguo vertedero de Puntallana, en la que se invierten 1,4 millones de euros, incluye el acondicionamiento del lugar con tierra enriquecida y el vallado de toda la zona. De este modo, la basura se sustituirá por picón, tierra vegetal y especies autóctonas, y los residuos extraídos se recolectarán y separarán, de manera que los desechos inertes se llevarán al vertedero autorizado de la isla y el resto al complejo medioambiental El Revolcadero.
La recuperación abrirá el camino para actuar en el resto de los municipios de la Isla, de modo que bien podemos afirmar que pocos territorios pueden presumir de haber sabido conservar tanto y de haber avanzado tanto en tan poco tiempo en el cuidado del medio ambiente. Y no es este el único avance que hemos conocido en la última semana, en la que también se ha confirmado que la mejora de la red de riego de Valle Gran Rey, un importante proyecto que favorece la agricultura y permite recuperar y preservar terrenos abandonados, ha sido adjudicada a la empresa de transformación agraria Tragsa por un presupuesto cercano al millón y medio de euros.
De acuerdo con los detalles de la iniciativa, se sustituirán las actuales acequias por tuberías de acero galvanizado, se mejorarán las tomas de agua, dotándolas de estructuras de filtrado, y se limpiarán y repararán los distintos depósitos reguladores, con el fin de reducir el déficit hídrico que sufre la parte baja del valle y facilitar la labor de los agricultores, implantando el riego localizado en las parcelas.
La superficie afectada por el proyecto, que se ubica en el interior del Espacio Natural Protegido del Parque Rural de Valle Gran Rey, dentro de una zona de importancia comunitaria, es de 132 hectáreas, divididas en dos zonas dentro del valle, en el que abundan los cultivos de plátano, hortalizas y frutas subtropicales. Nos referimos, por tanto, a otra gran actuación relacionada con el legado medioambiental que hemos heredado de nuestros antepasados y su preservación para las generaciones del futuro, a las que también queremos legar el silbo, una forma de comunicación singular de La Gomera, que este año afronta el camino decisivo hacia el reconocimiento internacional por parte de la Unesco, y al que desde esta semana se pueden sumar todos los ciudadanos y colectivos que lo deseen, a través del espacio que hemos habilitado en la página web del Cabildo.
Otros proyectos como el impulso de la primera asociación insular de ganaderos o la regeneración del litoral de Hermigua y Valle Gran Rey, así como el plan para poner en valor una red insular de miradores, que igual que los anteriores fueron noticia estas últimas jornadas, también son claros ejemplos del referido progreso. Y es que hablamos, en definitiva, de un modelo insular bien definido y vinculado al esfuerzo del Cabildo por mejorar todas las dotaciones de la Isla, y un modelo que haga posible el progreso respetuoso con el entorno.Trabajamos a un ritmo de crecimiento moderado pero avanzando en puertos, carreteras y demás infraestructuras para mantener el equilibrio y lograr un desarrollo sostenible. La Gomera lo tiene claro.
* Presidente del Cabildo de La Gomera
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