BENJAMÍN REYES, Tenerife
Nieve de Medina (Madrid, 1962) es una de las mejores actrices secundarias del panorama cinematográfico español actual. Su rostro inconfundible recuerda al de Ángela Molina pero ella tiene personalidad propia. El gran público le puso cara gracias a su papel de Ana en "Los lunes al sol" (2002).
En teatro cuenta con un amplio bagaje. El público tinerfeño ha podido disfrutarla este fin de semana en su rol de némesis del personaje que encarna Silvia Abascal en "Gatas".
-¿Por qué comenzó tardíamente en el cine con "Dispara" (1993), de Carlos Saura?
-Eso no se elige. El cine te elige a ti. A no ser que tengas mucha suerte. Fue lo primero que hice porque fue lo primero para lo que me escogieron. Antes me había presentado a un montón de cástings, pero no cuajó. Entonces me dedique a hacer teatro.
-¿Por qué cree que le dan siempre en la gran pantalla papeles secundarios?
-La verdad es que no me han dado muchas cosas en el cine. No sé porque. Supongo que por qué me ven de momento ahí. Hasta que no entiendan que puedo hacer otra cosa no me pondrán. Mi único papel protagonista me lo han dado en Francia.
-Parece que en cine las mujeres después de cumplir los cuarenta están "condenadas" a encarnar madres abnegadas.
-Es la resistencia a apostar por cosas nuevas. Muchas de las heroínas del cine estadounidense y francés tienen cuarenta años y no tienen por qué hacer de madres abnegadas. España funciona con unos clichés muy concretos y es complicado salirse de ahí. A veces se nos da otras cosas. Por ejemplo, el papel de Belén Rueda en "El orfanato". Son gotitas contadas. Susan Sarandon, Jessica Lange, Sigourney Weaver, Sharon Stone hacen cosas que en España no podrían hacer.
-¿Le molesta que sólo se le reconozca por su papel de Ana en "Los lunes al sol"?
-Para nada. Ese papel me dio muchísimo. Además, gracias a él me fui a París a rodar cuatro meses con el primer papel protagonista que me han dado en mi vida. Estuve nominada para los Goya y me dieron premios del Círculo de Escritores y de la Unión de Actores. Le debo mucho a "Los lunes al sol" y a Fernando León de Aranoa.
-¿El teatro es más gratificante que el cine?
-Sí, porque haces y deshaces cuando están en el escenario. El contacto directo con el público no te lo puede dar el cine.
-Hable de su rol en "Gatas"
-Soy Fátima. Un personaje muy religioso y muy conservador. Es una mujer casada con un militar y está sometida al varón. Es una mujer que no quiere que las cosas cambien. El gran conflicto de ella es el miedo a cambiar.
-¿Y cómo se mete en un papel que es totalmente distinto a su personalidad?
-Generalmente se busca un referente. Alguien muy cercano a ti. Y yo tenía un referente muy cercano. De todas maneras, soy de las actrices que cree mucho en la imaginación. Cuando era pequeña me ponía la ropa de mi madre, me pintaba los labios y me movía como si fuera una princesa. Eso se hace porque está todo en tu cabeza y reproduces las sensaciones a partir de ahí. Creo que si no hay un referente inmediato hay que buscarlo en tu corazón o en tu cabeza, porque seguro que lo leíste alguna vez en un libro o lo vistes en alguna película o un cuadro. Entonces seguro que hay un referente en tu alma.
-¿Si las mujeres hubieran sido líderes políticas en el siglo XX las cosas serían hoy distintas?
- Creo que sí. El argumento tan manido de lo que hizo Margaret Thatcher o lo que hace Condoleezza Rice no me vale. Es verdad que se han equivocado. Tendríamos que estar arriba muchas veces para saber llevar los mandos. ¿Cuántas veces se han equivocado los hombres a lo largo de la historia? Quiero romper una lanza por las mujeres africanas que están creando cooperativas. Ellas han partido desde el perdón. Porque para poder prosperar lo primero que hay que hacer es poder perdonarse. Creo que la historia hubiera sido diferente con las mujeres en el poder porque las mujeres traemos la vida.
-¿Cómo fue la experiencia de rodar en París?
-París fue un sueño. Como dice Hemingway: "París es una fiesta". El papel protagonista de "Avant l'oubli" fue un regalo. Son increíbles las diferencias de producción del cine francés comparadas con las del español. Me pusieron una casa y un colegio para mi hija. Esto en España es ficción.
-¿Cómo valora su trabajo con Chicho Ibáñez Serrador en la "tv movie" "La culpa"?
-Chicho es el padre de todos los directores españoles que ahora hacen cine de terror. Sus filmes "¿Quién pude matar a un niño? (1976) o "La residencia" (1969) lo revelan como un pionero. "La culpa" es una "tv movie" de terror psicológico. Tuve la sensación de estar delante de un maestro.
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