Visión de muchos los votantes ante las elecciones
Es algo que preocupa a muchos cada vez que hay elecciones, desde las primeras de la transición en 1977, cuando ganó la UCD de Adolfo Suárez. En mi centro de trabajo, unos decían que hay que votar a Suárez, que su programa es mejor que el de los socialistas, y votar a Alianza Popular, más rectos, es perder el voto; no van a salir. La gente quería progreso en paz, y salió la UCD. La mayoría de los de izquierda se inclinaron por Felipe González, centrado, y no por Carrillo: no querían comunismo sino un cambio realista y con garantías de paz. ¿Los catalanistas? Muy serios en sus negocios, por encima de derechas y de izquierdas, se quedaron con el centrista Jordi Puyol. Así fue como se perfilaron las dos fuerzas mayoritarias españolistas -por así decirlo- y las nacionalistas centristas. La búsqueda del centro, del equilibrio, aún permanece en el pueblo, aunque el actual Gobierno haya sembrado división. Desde luego, ZP no merece, como lo mereció Suárez, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, premio que, a mi juicio, también debe recibir Felipe González.
¿Qué piensan ahora los votantes del PP? Por un lado, ven en el PP un partido moderado y democrático, fiel a su vocación de progreso y de crecimiento económico, muy hábil en asuntos económicos, que cuenta con muchos activos, intercambiables, para hacer una buena política de interior, de exterior, económica, de educación, etc. Miran con agrado y confianza que el PP siempre haya rechazado las propuestas negativas del PSOE: el aborto, porque es un asesinato y va contra los derechos humanos; el divorcio exprés, porque desestabiliza la familia, tan necesaria para la salud social; la equiparación al matrimonio de parejas homosexuales, porque es una burla a la razón y a la evidencia, etc. No obstante, a muchos de sus votantes católicos no les convence. ¿Por qué? El PP en el poder se ha conformado con leyes inicuas que no aprobó en la oposición, como el aborto. No son pocos los votantes -cada vez despiertan más-, que no quieren encender una vela a Dios y otra al diablo; les preocupa la moral, son católicos auténticos y no quieren ser cómplices de asesinatos de no nacidos.
Por parte de la izquierda, el PSOE actual, instigado por sus socios comunistas de IU y de Izquierda Republicana, parece que ha perdido el rumbo, el centro, la mesura, el equilibrio. Bastantes de los más atentos, creo que dudan si volver a votar a un partido que no se fija en la preparación, en la experiencia y en el perfil de sus líderes. Los que votan socialista también quieren la unión y solidaridad de todos los pueblos de España; en su mayoría, son cristianos y no les gusta el aborto ni el divorcio exprés, ni la equiparación de parejas homosexuales con el matrimonio?; aunque, eso sí, la mayoría no desaprueba -y hacen bien- a las personas por razón de inclinación sexual.
María F. Vicente
Sobre el taxi en Santa Cruz
Para empezar, comentarle que este que suscribe es actualmente taxista de Santa Cruz, con cierta experiencia, y observador continuo de la realidad ciudadana de este municipio, por profesión y por vocación.
Me resulta grato leer hoy en EL DÍA en que alguien se ocupa de defender en cierta manera los intereses del sector del taxi en Santa Cruz, pues, por ello.
Me gustaría añadir algunas pequeñas carencias de las que adolece ahora mismo este gremio en nuestra capital, que si bien por sí solas podrían parecer poco importantes, seguro que si las juntamos todas contribuyen mucho al deterioro de la profesión.
El titular de las licencias, es decir, el Ayuntamiento de Santa Cruz, no incluye apenas ningún tipo de información general y, sobre todo, al usuario en su página web: localización de paradas, tarifas oficiales en vigor (éstas si están en la web, pero las de hace un año), coste aproximado de trayectos fuera de la capital (sobre todo cara el turista) , información detallada de los distintos servicios de radio-taxi... El usuario que quiera consultar todo esto en la web oficial del ayuntamiento que espere sentado.
Intrusismo en alza en el sector: llegada de inmigrantes , sobre todo de habla hispana, hijos de , sobrinos de y parientes de, que se encuentran trabajando en el sector sin las mínimas condiciones exigidas: permiso BTP, licencia municipal (provisional o definitiva) de conductor de autotaxi, conocimiento de la ordenanza municipal y callejero, con la consecuente mala imagen y desconfianza que se provoca a los pocos asiduos al taxi que nos quedan.
Apoyo nulo de los garantes y gestores del tráfico en Santa Cruz: sobredosis de coches particulares y motos que hacen lo que quieren, aparcan donde quieren, entorpeciendo a pasos agigantados cada día la operatividad del transporte público. Desidia general en la buena sincronización de semáforos, no se hacen respetar los carga y descarga, etc., etc. "¿Dónde está la Policía Local?, no se les ve en todo el día", frase cada vez más oída.
Ningún atisbo por parte de autoridades locales o insulares implicadas por reconducir el sector en una amplia área de trabajo metropolitana, como el propio devenir geográfico y poblacional está demandando desde hace tiempo.
Todo esto, unido a lo comentado en su artículo de EL DÍA y algunos pequeños detalles más que se me quedan fuera, están provocando caos, individualismo, división en el sector, malestar general y un dejar ver dejar pasar que sólo está provocando un enorme deterioro en un importante servicio público como es el taxi, del cual salimos todos perjudicados: el usuario, los trabajadores, la ciudad, en fin.
Tomás Luis Pérez Díaz
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