NO, NO FRUNZAN el ceño. No se trata de un error ortográfico del popular plato gastronómico -qué diría el amigo Belín-. Ni tampoco alude, en exclusiva, al uso de la letra "z" en una reciente campaña sobre los logros de Zapatero en términos como modernidaZ, seguridaZ o equidaZ, entre otros. Tamaña pendejada, con "j" de José Luis. Si no le cuesta poco al hablante peninsular vocalizar con la "z" de forma incorrecta una palabra que acaba en "d", ahora le dan una excusa para ocultar su lastre lingüístico. En torno a las recientes fechas festivas de ¡Feliz NavidaZ! ¡Paz y ProsperidaZ!, la "z", o en su defecto la "d" mal pronunciada, ha impregnado todo tema importante. La "z" del disfraz de Sarkozy vistió a la libertaZ, igualdaZ y fraternidaZ del emblema galo -acaso, también lo quieren plagiar los socialistas de la "z"- para viajar con él a Chaz, digo Chad, para rescatar a los del Arca de Noé, perdón, de Zoé. Quiso imponer el "chez moi" francés (mi casa) para sus paisanos, pero trajo a las azafatas españolas hasta Torrejón de Ardoz. En su ímpetu presidencialista -sería capaz de salir victorioso de Waterloo- pide a Colombia que conceda -no conZeta- a las FARC lo que quieran con tal de que su IngriZ sea liberada. Se abarloa a Chávez para intentarlo. Esta "z" venezolana tendría que tomar ejemplo de la "z" de escasez. De la escasez de conciencia a la que aludió su amigo Fidel por la que -dijo- se aferró al poder. Y de esa otra "z" de Su MajestaZ que le hizo callar. A Otra majestad, en este caso MohameZ VI, no le hizo gracia que Don Juan Carlos visitara Zeta, digo Ceuta, y Melilla -que no Fez-, y llamó a consultas a su embajador en Madrid. Sí, ese MadriZ que se comunica con ValladoliZ raudo y veloz con el AVE rapaz. España ha pasado por las "z" de Suárez, González, Aznar y Zapatero. Rajoy también quiere una "z" en su vida. Prefiere la de Pizarro a la de Ruiz-Gallardón. En la campaña electoral contará con las tres zetas -por qué no, también la popular bota de vino de Pamplona, Las Tres ZZZ, en los mítines-, junto a la de Esperanza. Me quedo con Zeta-Jones.
* Redactor de EL DÍA
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