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El fiscal rebaja a 12 años la petición de condena para el acusado de homicidio

En la sesión final del juicio con jurado contra Alín C. por la muerte violenta de Cristo M.Z.S., la acusación particular ratificó su solicitud de 12 años de prisión y la defensa la libre absolución. Sin embargo, el Ministerio Público modificó sus conclusiones iniciales y en vez de 15 años de prisión solicitó 12.
17/ene/08 18:35
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G. MAESTRE, S/C de Tenerife

La última jornada del juicio con jurado que se ha venido celebrando durante esta semana contra el joven de 25 años y natural de Rumanía Alín C., como autor responsable del fallecimiento de Cristo M.Z.S., quien recibió una puñalada en el corazón en un burdel de Arona, se saldó ayer con las declaraciones de los peritos forenses y las alegaciones finales de las partes, entre las que destacó la modificación hecha por el fiscal.

Si en un principio el Ministerio Público había solicitado una pena de prisión de 15 años por homicidio y amenazó con ascenderla a la categoría de asesinato "porque estoy convencido de la intencionalidad y la frialdad con la que el agresor actuó", finalmente ayer la rebajó hasta los 12 años.

El principal razonamiento del fiscal fue demostrar que en el club no se produjo ninguna pelea. "Si como ha quedado demostrado aquí, uno de los cinco chicos, entre los que se encontraba el fallecido, tumbó a la primera al portero de 100 kilos y el segundo vigilante se escondió en el retrete, está claro que el acusado no hubiera sido rival, así que niego que haya existido ninguna reyerta y mucho menos que Alín C. les haya hecho frente". A su juicio, el altercado lo comenzó uno de los gemelos que acompañaban a Cristo y los demás lo continuaron, pero la víctima permaneció siempre en un papel secundario, precisamente por eso Alín "lo eligió para atacarle cobardemente y por la espalda cuando ya se iba".

Parecido fue el alegato final del letrado de la acusación particular, ya que también negó que se produjera una reyerta y mantuvo que el acusado era parte de la seguridad del establecimiento, "si no, cómo se explica que estuviera allí desde las 11 de la noche y que no huyera".

En este sentido, el abogado aludió a que ninguno de los testigos manifestó durante la vista haber visto botellas o vasos rotos "cuando resulta que el acusado dice que los cinco chicos lo atacaron que ellas". Siguiendo con este argumento, el jurista pidió al los miembros del jurado que reflexionaran sobre la necesidad de que el daño causado quedara reparado también en el ámbito moral y, por lo tanto, que el seguro que cubría el local por aquel entonces se hiciera cargo de la responsabilidad civil (valorada en 180.000 euros), ya que, dedicándose al juego del trilero, el acusado jamás le podría hacer frente.

Respecto a la defensa, se centró en incidir en que el acusado ha mantenido todo el tiempo la misma versión de los hechos y ha reconocido siempre su autoría, si bien enfatizó el hecho de que la agresión fue en defensa propia y sufriendo un miedo insuperable que no le dejó pensar con claridad lo que hacía debido a que temía seriamente por su vida.

La puñalada fue de frente

Ésta es la primera conclusión que argumentaron ayer los médicos forenses que estuvieron en el momento del levantamiento del cadáver y que le practicaron la autopsia al joven de 27 años vecino de Añaza.

"Tan sólo si el agresor fuera zurdo se podría barajar la posibilidad de que hubiera apuñalado a la víctima por la espalda, pero, personalmente, yo lo dudo y apuesto más a que fue en el transcurso de una pelea y ambos frente a frente", señaló uno de los forenses en su declaración.

Preguntados por la posibilidad de que Cristo no se hubiera dado cuenta de que había sido apuñalado, los forenses explicaron que "sentir tuvo que sentir algo; un dolor intenso pero si la agresión se produjo en medio de una pelea lo pudo haber confundido con un puñetazo o un golpe".

Por su parte, tanto la acusación como la defensa recordaron que las pruebas demostraron que el nivel de alcohol en sangre de la víctima era elevado, así que es probable que entre eso y la excitación de la reyerta estuviera "anestesiado".

Sobre las numerosas heridas que presentaba el cadáver, los forenses determinaron que eran numerosas y localizadas en la cara, manos, brazos, muslo y tobillo, lo que el abogado de la acusación particular relacionó con la reanimación que se le practicó. Sin embargo, la defensa señaló que seguramente eran más propias de haber participado en la reyerta que se produjo en el burdel. Aunque no con claridad, los forenses se mostraron más partidarios de esta segunda causa.

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