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El ultranacionalista Lieberman abandona el Gobierno de Israel

El ministro de Asuntos Estratégicos confirmó ayer su dimisión y la retirada de sus 11 diputados, en protesta por incluir en las conversaciones de paz con los palestinos el estatus de Jerusalén, las fronteras y la cuestión de los refugiados.
17/ene/08 18:34
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COLPISA, Jerusalén

La cómoda, segura y paralítica coalición de Gobierno con la que el primer ministro, Ehud Olmert, ha sorteado durante los últimos 15 meses el fantasma de unas elecciones anticipadas empezó a resquebrajarse ayer con la renuncia del ultranacionalista partido Israel Beitenu.

A pesar de los ruegos de George Bush para que no diera este paso, su líder y ministro de Asuntos Estratégicos, Avigdor Lieberman, confirmaba ayer su dimisión y la retirada del Ejecutivo de su grupo de 11 diputados, en protesta por la inclusión desde el lunes en las conversaciones de paz con los palestinos de los asuntos esenciales del conflicto: el estatus de Jerusalén, las fronteras y la cuestión de los refugiados. "Todo el mundo sabe que ese proceso no conducirá a nada -decía-, cualquier negociación sobre la base de paz a cambio de territorios es un grave error, que no puedo entender. Y que nos destruirá".

La espantada de Lieberman -anunciada aún antes de la conferencia de Anápolis, cuando ya amenazó con el abandono si se ponían sobre la mesa los asuntos de fondo- socava la holgada mayoría en el Parlamento de 78 escaños sobre 120 de la que ha disfrutado el Gobierno, pero sin poner en peligro, de momento, la continuidad en el poder de Olmert.

La división de Jerusalén

A su disposición quedan ahora 67 diputados. Aunque pendientes del movimiento del otro socio ultranacionalista, el Shas de Eliyahu Yishai, que ha advertido con se-guir los pasos del Israel Beitenu y suprimir "inmediatamente" el apoyo de sus 12 representantes en cuanto su líder espiritual, el rabino Ovadia Yosef, crea que la división de Jerusalén se está discutiendo con los palestinos.

De consumarse los anuncios del Shas, sobre el papel, Olmert se quedaría con una minoría de 55 legisladores, insuficientes para llevar a cabo el proceso de paz en que se ha embarcado, y que por tanto le abocarían a la dimisión o a la convocatoria de unos comicios adelantados, que -según los sondeos-, ganaría el jefe opositor del derechista Likud, Benjamín Netanyahu, garantía del fin de las conversaciones con los palestinos.

Desde sus filas, ayer se espoleaba intensamente animando a las anunciadas deserciones del Shas como un paso para que sus miembros "no parezcan poco fiables y queden como un estropajo".

Olmert aceptaba sin poner obstáculos la marcha de Lieberman, sabedor de los riesgos en cadena que le acechan, pero también de quitarse un dolor de cabeza.

Con la vista puesta ya los contactos con otros grupos, los colaboradores de Olmert dicen que no trataron de retener al jefe del Israel Beitenu "comprándole con promesas políticas".

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