DEMOS un paseo por los titulares de la Prensa de ayer. Los de hoy posiblemente sean mejores, pero todavía no he tenido tiempo de leerlos. Sólo un vistazo somero, pues tampoco es cuestión de volverse uno loco a las nueve de la mañana.
Comencemos. "Seremos los docentes mejor pagados de España con el nuevo marco salarial", dicen los representantes de seis sindicatos de profesores que han negociado el asunto de la homologación. Me pregunto, a lo mejor ingenuamente, si los escolares canarios también serán los mejor "enseñados" de todo el país. Con las estadísticas en la mano, no. Más bien lo contrario. Claro está que los profesores no tienen la culpa del fracaso escolar. La tengo yo, que no doy clases ni de jugar al boliche. Y la tienen todos los canarios a los que Hacienda le mete la mano en el bolsillo, y bien metida, para pagar un sistema educativo esencialmente caro; el Gobierno autonómico dedica a cada alumno no universitario uno de los porcentajes más altos de todo el Estado. Y ya que estamos con ajustes igualitarios, me pregunto, con la misma candidez, cuántos funcionarios empezaron sus vacaciones el 22 de diciembre y las concluyeron el 8 de enero. Sólo funcionarios, pues tampoco pretendo abusar y extender la comparación a cualquier trabajador. Y únicamente las vacaciones de Navidad; están al caer las de Carnavales, y apenas seis semanas después las de Semana Santa. Sí, ya lo sé; las comparaciones son odiosas. Para unos más que para otros.
Sigamos. Colapso en los servicios hospitalarios de urgencia. Hombre, la gente se suele poner mala después de las fiestas, no durante ellas. Basta recordar el chiste de una enfermera: dos viejecitas se encuentran en un ambulatorio. "Cuántos días sin verte por aquí", le dice una a la otra. "Es que he estado mala", responde la ya recuperada. Bromas aparte, lo habitual es que la gente acuda a los centros de salud cuando está enferma, no cuando, a falta de algo mejor que hacer, decide darse una vuelta por la consulta de su médico como quien pasea por un centro comercial. Cansado de que algunos centros de salud estén igualmente colapsados, el paciente -paciente es un término adecuado- opta por acudir directamente al hospital.
Continuemos. Sin abandonar el tema sanitario, leo que el mamógrafo -suena un poco así, pero ese es su nombre- del Hospital Universitario lleva una semana averiado. Vivan las campañas de prevención; incluida la onerosa publicidad mediática para apoyarlas.
Concluyamos con una auténtica perla: la de José Miguel Ruano, consejero de Presidencia y Justicia, respecto a la inseguridad archipielágica mientras no exista una Policía Autonómica. Indudablemente, todos tenemos razones para sentirnos seguros con Ruano. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que jamás nos expropiarán ilegalmente la casa; ni siquiera para ampliar el Parlamento. Puestos a tener de todo, adelante con la Guanchancha. Aunque haya mamógrafos averiados y enfermos en los pasillos. Pero con argumentos racionales, no con disparates. Haría bien Paulino Rivero en quitarse de encima a un personaje como este. El actual presidente siempre ha sido un político serio, callado y trabajador. Le sobran los cantamañanas.
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