EL PRESIDENTE CANARIO, Paulino Rivero, ha salido con dignidad de la encerrona a la que le sometió el otro día un periódico de Las Palmas, sometiéndolo a las preguntas de sus lectores, que le hacía llegar por internet, y que parecían escogidas, pues la mayoría de ellas insinuaban o ponían abiertamente en duda la imparcialidad del Gobierno en el trato que da a Tenerife. Unas hacían referencia a la condición de tinerfeño del presidente, otras tomaban su militancia en ATI como excusa y otras más nombraban expresamente a este periódico, pidiéndole a Rivero un pronunciamiento sobre su línea editorial.
La publicación de estas últimas preguntas supone una muestra más de la persecución a la que están sometidos, desde la isla redonda, tanto EL DÍA como su máximo responsable, que hoy dirige una empresa grande, seria, honrada, independiente de cualquier poder político o económico, y con una de las mejores plantillas de profesionales del sector de medios de comunicación. Eso es lo que se puede decir hoy de esta Casa, donde no hay arribistas ni intrusos. Algo que pocos más pueden demostrar en el panorama actual. A pesar de ello, continuamente desde Las Palmas se ataca a EL DÍA, como si allí tuvieran la patente de la honradez y la ética profesionales. Incluso se pone en cuestión la inserción de publicidad institucional en nuestro periódico. Pues sepan que, de momento, es donde los anunciantes consiguen un mayor impacto para sus mensajes, pues llegan a un mayor número de lectores que en ningún otro. Y nos basamos para decir esto en las últimas cifras del Estudio General de Medios (EGM).
Además, en esta Casa vivimos sólo de nuestro trabajo: ni blanqueamos dinero ni nos dedicamos a otras actividades. Hay otros, en cambio, que proceden de otros ámbitos y entran en el mundo de la prensa en busca de prestigio social y de influencias políticas. En algunos casos, contando previamente con apoyos de significados líderes.
Se nos señala como insultadores del 42% de los canarios sólo porque no nos callamos ante los manejos de los dirigentes de una isla, lo cual es, aparte de una evidente manipulación de nuestro mensaje, tal vez un delito de injurias que estudiaremos. Lo que quieren es que nos callemos cosas como que Canaria se publicita en medios extranjeros -probablemente previo pago del publireportaje- para que digan una sarta de mentiras, como que es la isla más importante, y hasta la más bonita. A propósito, tenemos que reprender el desliz del presidente canario cuando comparó su pueblo, El Sauzal, un lugar maravilloso, rodeado de una naturaleza majestuosa, con la citada isla redonda, con sus espacios resecos y la "panza burro" de su capital.
A propósito de otra de las acusaciones que, aprovechando la entrevista "on line" con Paulino Rivero, se nos hacía en ese periódico, la de defender el "soberanismo", recordamos que dicho término no se usa en estas páginas por la sencilla razón de que no existe. Y si publicamos la Constitución Republicana de Antonio Cubillo lo hacemos dentro de la libertad de expresión que ampara a cualquier ciudadano para exponer sus puntos de vista. Éste es un medio abierto, tolerante y popular, no un órgano de alguna inquisición con censura. En sus páginas pueden encontrarse izquierdas con derechas, fascistas con comunistas, nacionalistas con independentistas y cualquier otra tendencia política. Por eso, creemos que el presidente canario no tendría que haber entrado en esa entrevista a hacer consideraciones sobre si el Poder Judicial -en realidad se refería a la Justicia- tiene que intervenir o no ante la línea editorial de un periódico, aunque primero aclarase su respeto por la de cualquier medio de comunicación. Nos da la impresión de que le quisieron tender la misma trampa que al obispo de Tenerife en otro medio canarión hace un par de semanas, con las consecuencias que todos sabemos.
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